Pequeños productores y ganaderos de diversos municipios del Atlántico enfrentan una aguda crisis por cuenta de la escasez de agua generada por la intensificación del fenómeno de El Niño. La resequedad de pozos artesanales y jagüeyes ha provocado la pérdida de cultivos por la imposibilidad de siembra, así como graves cuadros de desnutrición y mortandad en el ganado bovino al verse reducido su acceso a pastos y fuentes hídricas en poblaciones como Luruaco, Baranoa, Piojó, Sabanalarga, Tubará, Juan de Acosta y Polonuevo.
Frente al deterioro de la seguridad alimentaria y la caída de los ingresos del campesinado, voceros de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) emitieron un S.O.S. dirigido a la Gobernación del Atlántico y al Gobierno nacional, advirtiendo sobre posibles movilizaciones sociales si no se despliegan asistencias e intervenciones de emergencia. Por su parte, análisis del Observatorio del Río Magdalena de la Universidad del Norte señalan que el nivel del cauce en la estación Calamar se ubica en 3,08 metros sobre el nivel del mar, registrando mínimos históricos para la época con proyecciones de un descenso acumulado aún más crítico hacia el primer trimestre de 2027.










