La Unidad Nacional de Protección (UNP) hizo efectiva la retirada del esquema de seguridad asignado a Armando Benedetti, exministro del Interior del gobierno de Gustavo Petro, así como el de su núcleo familiar. La determinación fue confirmada por el propio exfuncionario a través de sus canales oficiales, manifestando que la medida se tomó de manera intempestiva y sin que se hubieran resuelto los recursos legales presentados ante la entidad.
Las denuncias de Benedetti y el cuestionamiento a la medida
A través de su cuenta en la red social X, el exministro Benedetti cuestionó la oportunidad de la decisión, destacando que su nivel de riesgo había sido calificado formalmente como extraordinario hace apenas dos meses. Asimismo, vinculó directamente el retiro de sus escoltas con el reciente cruce de declaraciones que sostuvo con el jefe de Estado, Abelardo De La Espriella, señalando que la medida se dio justo después de su respuesta al presidente. En su mensaje, el exfuncionario, quien además se encuentra incluido en la lista Clinton, responsabilizó directamente al presidente De La Espriella por cualquier afectación o atentado que pueda sufrir él o su entorno familiar tras la retirada de la protección oficial.
El trasfondo del enfrentamiento y los señalamientos por falsos testimonios
El choque entre el presidente De La Espriella y el exministro Benedetti escaló tras la revelación de presuntas presiones a exjefes paramilitares para que entregaran testimonios incriminatorios en plena contienda electoral contra figuras como el propio De La Espriella, el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, en el marco de las mesas de diálogo que Benedetti coordinaba junto a la exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez. Ante estas revelaciones, el mandatario nacional reaccionó con dureza tildando a Benedetti de criminal y asegurando que enfrentará a la justicia, afirmando que esto es lo menos grave de todas sus ilegalidades y que en la patria milagro la justicia le dará lo que se merece. Por su parte, Benedetti refutó los calificativos señalando que un presidente no puede prejuzgar a los ciudadanos, advirtiendo que sus declaraciones constituyen un perfilamiento de graves dimensiones y concluyendo con la advertencia de que si está callado es porque está descansando, pero que si lo quieren oír, habla










