Durante la instalación del Foro Energético Andeg 2026, que se desarrolla en Barranquilla, Castañeda aseguró que el país enfrenta un escenario que requiere decisiones urgentes para garantizar el suministro de energía, especialmente ante la posibilidad de un nuevo fenómeno de El Niño.
El dirigente gremial fue contundente al referirse a la situación de Air-e: “Hay un desangre en el sector eléctrico por la nefasta intervención de Air-e”.
Según las cifras presentadas por Andeg, la deuda de Air-e con el mercado eléctrico supera los $3,3 billones, de los cuales aproximadamente $2,1 billones corresponden a obligaciones con empresas de generación térmica.
La preocupación aumenta porque las plantas térmicas tendrán un papel fundamental si disminuyen los niveles de los embalses y cae la generación hidroeléctrica durante un eventual periodo de bajas lluvias.
Castañeda explicó que esos recursos no representan simplemente obligaciones contables pendientes, sino liquidez necesaria para que las empresas térmicas puedan adquirir y almacenar combustibles, garantizar el abastecimiento de gas natural, carbón y combustibles líquidos, además de mantener disponibles sus plantas para atender la demanda.
Alerta por el fenómeno de El Niño
El presidente de Andeg señaló que el sistema eléctrico colombiano volverá a enfrentar una prueba de alta exigencia durante los próximos meses, debido a las condiciones climáticas y al posible aumento de la demanda.
Recordó que, durante la crisis energética de hace dos años, las plantas térmicas llegaron a respaldar más del 56 % de la demanda nacional, contribuyendo a evitar un racionamiento y permitiendo incluso apoyar el suministro de Ecuador.
Por esta razón, el gremio considera indispensable garantizar desde ahora la disponibilidad de las plantas que podrían ser requeridas cuando disminuya la generación hidráulica.
Castañeda también advirtió sobre el déficit de energía firme que podría enfrentar Colombia en los próximos años. De acuerdo con las proyecciones presentadas durante el foro, para 2031 podría existir un déficit equivalente al 10 % de la demanda.
Se necesitan $65 billones para fortalecer el sistema
Ante este panorama, Andeg estima que Colombia deberá realizar inversiones cercanas a $65 billones durante la próxima década para ampliar y modernizar su infraestructura eléctrica.
Los recursos deberán dirigirse a aumentar la capacidad de generación, fortalecer las redes de transmisión y modernizar los sistemas de distribución.
Castañeda insistió en que buena parte de estas inversiones tendrá que provenir del sector privado y reclamó reglas claras y estabilidad institucional para que las empresas puedan comprometer capital de largo plazo.
“La energía es el insumo que atraviesa cada actividad productiva del país”, sostuvo el dirigente, al advertir que sectores como la industria, el comercio, el agro y los servicios dependen de un suministro confiable.
Para Andeg, la seguridad energética no puede entenderse únicamente como un asunto técnico, sino como una condición necesaria para la recuperación económica y la competitividad del país.
La situación de Air-e vuelve al centro del debate
Las declaraciones de Castañeda ponen nuevamente la situación financiera de Air-e en el centro de la discusión sobre la prestación del servicio de energía en la costa Caribe.
La empresa permanece bajo intervención estatal, mientras persisten las preocupaciones de generadores y demás agentes de la cadena por el comportamiento de las obligaciones pendientes.
La advertencia del gremio se produce además en medio de las discusiones que adelanta el Gobierno nacional para evitar dificultades en el suministro eléctrico durante un eventual fenómeno de El Niño.
En ese contexto, Andeg plantea que no solo se requiere garantizar recursos para las empresas que actualmente generan electricidad, sino también destrabar proyectos de generación y transmisión que permitan aumentar la oferta disponible en los próximos años.
Castañeda cerró su intervención con un llamado a que la estrategia energética del nuevo Gobierno trascienda la coyuntura y permita convertir al país en un referente regional de confiabilidad eléctrica.
“Que la Patria Milagro no sea solo un milagro para Colombia, sino el gran motor de integración y confiabilidad energética de toda América Latina”, afirmó.










