La Fiscalía adelanta verificaciones para establecer si los escoltas habrían entregado información sobre los movimientos y rutinas del exsenador a la organización criminal detrás del homicidio.
La hipótesis tomó fuerza a partir del testimonio de uno de los implicados en el caso. Según la información conocida, los investigadores buscan determinar cómo los responsables del crimen pudieron conocer con tanta precisión los desplazamientos de Uribe y de su familia.
María Claudia Tarazona, viuda del exsenador, ha señalado que algunas de las personas que tenían acceso a información detallada sobre sus horarios eran precisamente quienes integraban su esquema de seguridad.
La investigación también estaría revisando presuntos encuentros entre algunos escoltas y personas vinculadas a la estructura criminal, además de movimientos patrimoniales que habrían llamado la atención de las autoridades.
Otro elemento que preocupa a la familia es que, según Tarazona, en teléfonos incautados a integrantes de la organización criminal habrían aparecido registros relacionados con los desplazamientos cotidianos de ella, sus hijas y Alejandro, el hijo menor de la pareja.
Una investigación que sigue abierta
Por ahora, la posible participación de los escoltas no está confirmada. La Fiscalía deberá establecer si realmente existió una filtración de información y, de ser así, si esta tuvo relación directa con la planeación del asesinato.
La nueva línea investigativa vuelve a poner el foco sobre una de las preguntas que aún rodean el caso: ¿cómo lograron los autores del crimen conocer con tanta precisión los movimientos de Miguel Uribe?
La respuesta podría ser clave para determinar quiénes estuvieron detrás del magnicidio y cuál fue el verdadero alcance de la organización que lo planeó.










