En un giro estratégico dentro de la política antidrogas y la recuperación del control territorial, el Gobierno Nacional autorizó un plan piloto de erradicación mediante aspersión aérea sobre cultivos ilícitos, reactivando esta modalidad tras 11 años de suspensión operativa.
La determinación fue adoptada por el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) luego de derogar la Resolución 6 de 2015, norma que había pausado las fumigaciones aéreas con glifosato a raíz de las advertencias sanitarias emitidas en su momento por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC).
Alcance de la prueba piloto y componente técnico
A diferencia de los esquemas masivos aplicados en décadas anteriores, la Casa de Nariño diseñó un marco experimental acotado para medir la efectividad en campo y garantizar el cumplimiento de las sentencias de la Corte Constitucional:
Parámetros del piloto: La fase inicial tendrá una duración estricta de siete días calendario y cubrirá un cupo máximo acumulado de 1.000 hectáreas en un área geográfica delimitada, contigua a una base de operaciones de la Fuerza Pública.
Sustitución del agroquímico: Con el fin de no reincidir en los cuestionamientos sobre el glifosato, la operación empleará glufosinato de amonio, un herbicida de contacto evaluado previamente por la Policía Nacional y comercializado para el control de maleza agrícola.
Debate sobre la aplicabilidad y condiciones operacionales
La reactivación de las aeronaves tripuladas para la erradicación abre la discusión entre sectores que defienden la urgencia de golpear las finanzas del narcoterrorismo y analistas que señalan las particularidades geográficas del país:
Sustento gubernamental: La administración central ha enfatizado que el desmonte de las restricciones de 2015 es una herramienta indispensable para frenar el crecimiento desmedido de narcocultivos en zonas de alta presencia delictiva donde la erradicación manual pone en riesgo la vida de los uniformados.
Alertas sobre la deriva: Informes de centros de pensamiento como Indepaz señalan que las pruebas agronómicas de laboratorio difieren de las condiciones reales del Catatumbo o el Pacífico, donde la turbulencia, las corrientes de aire en topografía montañosa y la presencia de fuentes hídricas exigen protocolos de precisión extrema para evitar impactos fuera del blanco delimitado.
El desarrollo de esta prueba piloto de siete días aportará la evidencia técnica con la cual el Consejo Nacional de Estupefacientes evaluará la viabilidad de escalar la aspersión aérea a nivel nacional como eje complementario de la ofensiva de seguridad.










