La propuesta surge en medio del debate sobre la posición que debería asumir la colectividad frente a la actual administración y plantea un distanciamiento político frente a las decisiones y orientaciones del Ejecutivo.
Desde el sector que impulsa la iniciativa lanzaron duras críticas contra el rumbo que, a su juicio, está tomando el país y advirtieron sobre lo que consideran una amenaza para el sistema democrático.
“Enfrentamos una pretensión societaria de corte fascista”, señalaron los integrantes de este sector de Alianza Verde, al justificar la necesidad de que el partido adopte una postura de oposición frente al Gobierno nacional.
La declaración abre un nuevo capítulo dentro de la discusión interna de la colectividad, que deberá definir si mantiene una posición de independencia, establece algún tipo de respaldo al Gobierno o asume una oposición formal.

El planteamiento de Sanguino y de los sectores que lo acompañan también podría generar nuevas tensiones dentro del partido, debido a las distintas posiciones que existen frente al Ejecutivo y a la manera en que Alianza Verde debe ejercer su papel en el escenario político nacional.
Para sus promotores, declararse en oposición permitiría establecer una posición política clara y ejercer un mayor control sobre las actuaciones del Gobierno. La discusión, sin embargo, tendrá que trasladarse a los espacios internos de la colectividad antes de que pueda adoptarse una determinación oficial.
La propuesta llega además en un momento de alta confrontación política, en el que diferentes sectores de oposición han comenzado a definir sus estrategias frente al Gobierno de De La Espriella y a las reformas y decisiones que impulsa desde la Casa de Nariño.
La definición de Alianza Verde será clave para establecer el mapa de alianzas y oposiciones durante los próximos meses y podría marcar un nuevo reacomodo dentro de una colectividad que históricamente ha tenido posiciones diversas frente a los gobiernos de turno.










