La salida de Ricardo Valencia de la dirección del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) quedó rodeada de una nueva controversia. El funcionario saliente aseguró que una integrante del equipo de comunicaciones de la entidad recibió una llamada desde el área de comunicaciones de la Presidencia de la República para pedir que no se realizara una rueda de prensa.
En entrevista con 6AM W, de Caracol Radio, Valencia se refirió a la decisión del Gobierno de declararlo insubsistente y respondió a uno de los argumentos expuestos por la Presidencia para justificar su salida.
Según el exdirector, el comunicado oficial señaló que habría desacatado una directriz relacionada con las ruedas de prensa. Sin embargo, sostuvo que él nunca recibió directamente una instrucción presidencial para suspenderlas.
Valencia explicó que fue informado de la situación por la directora de comunicaciones del DANE.
“La directora del área de comunicaciones del DANE me informó que había recibido una llamada del área de comunicaciones de Presidencia recordándole la directiva y pidiéndole que esa rueda de prensa no se hiciera”, relató.
Pese a esa comunicación, el entonces director decidió mantener la presentación de los resultados estadísticos, aunque recurrió a otros formatos para divulgar la información.
Entre ellos estuvo un video con una extensa explicación sobre la metodología utilizada para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC), uno de los principales indicadores económicos producidos por el DANE.
Valencia defendió su actuación bajo el argumento de que la entidad tiene una obligación legal de preservar su independencia técnica.
“Yo me mantuve en la obligación de ley de garantizar la independencia técnica y la mía propia”, afirmó durante la entrevista.
La controversia por su salida
La Presidencia de la República confirmó la declaratoria de insubsistencia de Valencia y señaló, entre otros argumentos, que el funcionario había afirmado durante su primera rueda de prensa al frente del DANE que no había encontrado anomalías en los indicadores correspondientes a julio, pese a que, según el Gobierno, todavía no se habían adelantado las auditorías respectivas.
El episodio abrió un debate sobre los límites de la relación entre el Ejecutivo y el organismo encargado de producir las principales estadísticas oficiales del país.
La pregunta que queda planteada es quién impartió exactamente la directriz para cancelar las ruedas de prensa y bajo qué fundamento. Valencia asegura que la instrucción llegó desde el área de comunicaciones de la Presidencia, pero que nunca le fue comunicada directamente a él.
El caso también vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre la autonomía del DANE y la obligación de que sus resultados estadísticos sean divulgados bajo criterios estrictamente técnicos, independientemente de las conveniencias políticas del Gobierno de turno.
Mientras la Presidencia sostiene que la salida de Valencia obedeció a actuaciones que no se ajustaron a las directrices impartidas, el exdirector defiende que su proceder estuvo precisamente orientado a cumplir con la independencia técnica que, según afirma, la ley le exige garantizar al DANE.










