Guerrero aceptó su responsabilidad por el delito de fraude procesal mediante un preacuerdo con la Fiscalía, que posteriormente fue avalado por un juez. La decisión judicial incluyó una condena penal, una inhabilidad de dos años y cinco meses para ejercer cargos o funciones en el sector público y una multa equivalente a cinco salarios mínimos legales vigentes.
La decisión provocó una nueva ola de reacciones políticas y llevó a que en redes sociales fueran recuperadas varias publicaciones de Petro en las que cuestionaba las acusaciones contra Guerrero y ponía en duda que hubiera utilizado un título falso.
Uno de los mensajes que volvió a circular corresponde a una publicación en la que Petro planteaba dudas sobre la situación académica de la joven y preguntaba si realmente el título era falso o si, por el contrario, todavía estaba pendiente un examen relacionado con su proceso de graduación.
En otra publicación, el entonces mandatario insistió en esa explicación y resumió el caso bajo la tesis de que Guerrero habría cumplido sus estudios y que únicamente tendría pendiente presentar un examen que, según esa versión, estaba programado para noviembre.
Pero las declaraciones que hoy vuelven a escena no terminaron allí.
Petro pidió que se conociera quién estaba detrás
En medio de la controversia, Petro también llegó a plantear que Guerrero y su hermana debían denunciar a quienes, según él, habrían intentado corromperlas.
El expresidente sostuvo entonces que ambas debían colaborar con la justicia y revelar la identidad de los empresarios que supuestamente habrían participado en esas actuaciones.
La posición del entonces jefe de Estado contrastaba con el creciente cuestionamiento público que enfrentaba Guerrero por su trayectoria académica y por las circunstancias que rodearon su llegada a un cargo dentro del Gobierno.
“Joven muy activa y rebelde”
También cobró relevancia una antigua presentación pública de Guerrero realizada por Petro durante un consejo de ministros.
En aquella oportunidad, el entonces presidente describió a la joven como una “joven muy activa y rebelde, como los jóvenes que nos hicieron ganar las elecciones”.
La relación política entre Petro y Guerrero volvió así al centro de la conversación después de que un juez avalara el preacuerdo alcanzado con la Fiscalía y se produjera su condena.
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El caso que terminó en condena
El desenlace judicial modificó sustancialmente el escenario frente a las defensas públicas que había realizado Petro.
De acuerdo con el material conocido, Guerrero finalmente confesó su responsabilidad y fue condenada por fraude procesal, luego de aceptar los hechos dentro del acuerdo con la Fiscalía.
Ahora, las publicaciones del expresidente están siendo utilizadas por sus críticos para cuestionar la manera en que abordó el escándalo mientras ejercía la Presidencia.
Algunos sectores incluso han lanzado fuertes señalamientos políticos contra Petro, aunque esas acusaciones deben diferenciarse del hecho judicial concreto: la condena corresponde a Guerrero y no implica, por sí misma, una responsabilidad penal del expresidente.
El episodio deja, sin embargo, una pregunta política inevitable: ¿qué explicación dará Petro ahora que la persona a la que defendió públicamente terminó aceptando responsabilidad ante la justicia?
La controversia también vuelve a poner sobre la mesa el papel que deben cumplir los filtros y controles dentro del Estado antes de designar funcionarios, especialmente cuando se trata de cargos públicos que exigen acreditar determinadas condiciones académicas.
Mientras Guerrero enfrenta las consecuencias de la decisión judicial, los antiguos mensajes de Petro regresan al debate nacional como un recordatorio de la defensa que hizo de la joven cuando las acusaciones apenas comenzaban a tomar fuerza.










