La hinchada perdió la paciencia después del 1-1 ante Deportivo Pereira. Varios barristas increparon a los futbolistas a la salida de la sede Adelita de Char y dejaron mensajes de reproche en vehículos y paredes.
El malestar alrededor de Junior pasó de las tribunas a las puertas de su sede deportiva. Este jueves, después del empate 1-1 frente a Deportivo Pereira, varios barristas protagonizaron momentos de tensión a la salida del complejo Adelita de Char, en Salgar, donde increparon a Guillermo Paiva y Jesús Rivas y rayaron sus vehículos.

Las imágenes difundidas por Habla Deportes en la red social X muestran los mensajes escritos sobre uno de los automotores. “Pongan huevo”, fue la frase utilizada para reclamarles a los futbolistas mayor entrega en un momento en el que el equipo tiene comprometidas sus posibilidades de clasificar a la siguiente fase de la Liga colombiana.
La protesta también alcanzó la fachada de la sede. Allí quedó escrito el mensaje “Sin vida. En Junior se juega a muerte”, una expresión que refleja la tensión que rodea al equipo tras una nueva jornada sin conseguir la victoria.
Los hechos se registraron cuando los jugadores abandonaban las instalaciones. Según la información divulgada, los barristas los hicieron bajar de sus carros antes de pintar los automotores. La situación generó preocupación por la seguridad de los futbolistas fuera del campo de juego.
La tabla aprieta y la paciencia se agota
El empate ante Pereira dejó a Junior obligado a buscar prácticamente un cierre perfecto en las fechas que restan, además de estar pendiente de otros resultados para sostener sus aspiraciones de clasificación.
El resultado profundizó la inconformidad de una parte de la hinchada, que cuestiona el rendimiento del plantel y la incapacidad del equipo para convertir sus partidos en victorias. La presión sobre los jugadores crece a medida que se reducen las oportunidades de recuperar terreno.

Pero el descontento deportivo tiene límites. Los reclamos pueden expresarse en las tribunas y en los espacios de discusión del fútbol, sin que eso implique intimidar a los jugadores ni causar daños a sus pertenencias.
Por ahora, no se ha informado oficialmente sobre denuncias por los grafitis o sobre decisiones relacionadas con lo ocurrido en la sede de Salgar. El episodio deja al descubierto un ambiente de tensión en Junior, que deberá intentar recomponer su situación deportiva mientras aumenta la exigencia de sus seguidores.










