Los encapuchados llegaron para intimidar, pero se encontraron con estudiantes que no estaban dispuestos a permitir que les interrumpieran sus clases. Cinco sujetos con el rostro cubierto fueron obligados a abandonar la sede norte de la Universidad del Atlántico, luego de que un grupo de universitarios rechazara su presencia y les exigiera salir de las instalaciones.
Según las versiones conocidas, los encapuchados ingresaron con una bolsa que presuntamente contenía gasolina y portaban armas blancas. Su intención habría sido tomarse el bloque D y generar intimidación entre los integrantes de la comunidad universitaria.
Sin embargo, la reacción de los estudiantes frustró sus pretensiones. Entre gritos de rechazo y acusaciones de vandalismo, los jóvenes dejaron claro que querían continuar sus actividades académicas y que no permitirían nuevas alteraciones del orden dentro de la institución.
Sobre la identidad de los encapuchados, circulan versiones según las cuales algunos serían estudiantes y otros personas externas a la universidad. También existen señalamientos sobre una posible vinculación con sectores políticos de izquierda, aunque no hay pruebas conocidas que permitan establecer esa relación.
Lo ocurrido deja un mensaje contundente: los estudiantes quieren estudiar y no están dispuestos a que unos pocos impongan el miedo sobre el derecho a la educación. Corresponde ahora a las autoridades identificar a los responsables y esclarecer quiénes estarían detrás de estos episodios de intimidación.









