El mandatario cuestionó nuevamente la política de seguridad implementada durante el anterior gobierno y afirmó que quedaron atrás los mecanismos que, desde su perspectiva, permitieron a estructuras ilegales mantener una especie de pausa frente a las operaciones militares y policiales.
“Se acabaron los salvoconductos y los juegos de congelados del régimen anterior. A los bandidos les queda la rendición total o la baja en combate”, afirmó De La Espriella.
La declaración se produjo en medio de la ofensiva que el Gobierno asegura estar adelantando contra organizaciones dedicadas al narcotráfico, el terrorismo y otras actividades criminales. El presidente sostuvo que la Fuerza Pública tiene instrucciones de mantener las operaciones hasta recuperar el control de las zonas donde persiste la presencia de grupos armados.
“Nuestra ofensiva no se detiene mañana ni la próxima semana. La orden a nuestros comandantes es clara: recuperar cada rincón del territorio nacional y devolverles la tranquilidad a los colombianos”, manifestó.
Las declaraciones representan, además, una nueva crítica directa a la administración anterior, a la que De La Espriella ha señalado en diferentes oportunidades de haber permitido un deterioro de la seguridad en varias regiones del país.
El mandatario también aprovechó un acto de posesión de nuevos magistrados del Consejo Nacional Electoral para referirse a las elecciones presidenciales y a las advertencias realizadas recientemente por el procurador general sobre el riesgo que habría enfrentado el calendario electoral.
De La Espriella aseguró que durante la campaña presidencial existieron “maniobras, presiones e intentos de sembrar incertidumbre” alrededor del proceso electoral y sostuvo que estas situaciones debían ser tomadas con especial gravedad.
“Hace pocos días, escuchamos con estupor al señor procurador general (…) afirmar que en algún momento llegó a estar en riesgo el cumplimiento del calendario electoral que finalmente permitió a la postre que los colombianos eligieran libremente al presidente de la República”, señaló.
El jefe de Estado agregó que comparte esa preocupación y afirmó que, desde su perspectiva, durante el proceso electoral hubo intentos de afectar la voluntad de los ciudadanos.
En el mismo discurso, lanzó otra fuerte acusación contra el anterior gobierno al señalar que la corrupción habría penetrado distintas instituciones y que se habrían presentado acercamientos con estructuras terroristas con el propósito de alterar el resultado electoral.
“El anterior régimen carcomió por la corrupción absolutamente todo y se empeñó con las estructuras terroristas en alterar la voluntad popular, como ya se ha dicho y está probado. Por fortuna, no lo consiguió”, sostuvo.
Con este nuevo pronunciamiento, De La Espriella ratifica que la seguridad será uno de los principales ejes de su administración y que su estrategia frente a las organizaciones armadas estará marcada por operaciones de la Fuerza Pública, presión militar y policial y exigencia de sometimiento a quienes decidan abandonar las armas.
El mensaje del presidente también deja planteada una política de cero tolerancia frente a las estructuras criminales, en contraste con la estrategia de negociación y acercamientos que caracterizó al gobierno anterior.










