El sector cooperativo colombiano puso a disposición del Gobierno Nacional su capacidad financiera, experiencia y conocimiento directo de los territorios para contribuir a la recuperación económica de las regiones afectadas por el terremoto. El anuncio fue realizado durante el 25.º Congreso del Cooperativismo Colombiano, que reúne en Cartagena a representantes de organizaciones del sector para analizar los principales desafíos económicos y sociales del país.
Durante el encuentro, el cooperativismo planteó que su presencia en las comunidades puede convertirse en una herramienta para acelerar la recuperación de las zonas más golpeadas por la emergencia. Las cooperativas cuentan con presencia en distintos municipios y mantienen una relación cercana con pequeños productores, trabajadores, comerciantes, familias y organizaciones comunitarias, sectores que enfrentan dificultades para retomar sus actividades después del desastre.
La propuesta busca que el Gobierno pueda aprovechar esa estructura territorial para llevar soluciones financieras y económicas directamente a las comunidades damnificadas. El objetivo no se limitaría a atender las necesidades inmediatas, sino también a contribuir a la reactivación de los negocios, la recuperación de los ingresos familiares y la reconstrucción del tejido productivo en los territorios afectados.
El sector considera que la recuperación económica debe avanzar de manera paralela a la reconstrucción de viviendas e infraestructura. Para miles de familias, el terremoto significó no solamente daños materiales, sino también la interrupción de actividades comerciales, productivas y laborales que representaban su principal fuente de ingresos.
En ese escenario, las organizaciones cooperativas podrían desempeñar un papel relevante mediante mecanismos de financiación, acompañamiento empresarial, educación financiera y apoyo a pequeños emprendimientos, de acuerdo con las capacidades de cada entidad y las estrategias que sean coordinadas con las autoridades nacionales y territoriales.
La propuesta también pone sobre la mesa la importancia de conocer las particularidades de cada territorio antes de diseñar programas de recuperación. Desde el cooperativismo sostienen que su presencia permanente en las comunidades les permite identificar necesidades específicas y establecer contacto directo con sectores que, en algunos casos, tienen dificultades para acceder al sistema financiero tradicional.
El mensaje entregado durante el congreso en Cartagena ocurre en momentos en que el país continúa atendiendo las consecuencias del terremoto y sus efectos sobre las comunidades afectadas. La emergencia ha obligado a concentrar esfuerzos en atención humanitaria, alojamiento, recuperación de infraestructura y restablecimiento de servicios, pero también plantea el desafío de evitar que el impacto económico se prolongue durante meses o años.
Por ello, el sector cooperativo busca convertirse en un aliado del Estado durante la siguiente etapa de la emergencia: pasar de la atención inmediata a la recuperación y reactivación económica.
La disposición expresada en el Congreso representa, además, una apuesta por articular al sector privado, las organizaciones sociales y el Gobierno alrededor de una estrategia de recuperación que tenga como prioridad a las comunidades damnificadas. La propuesta queda ahora en manos del Ejecutivo, que deberá definir de qué manera puede incorporar las capacidades y el conocimiento territorial ofrecidos por el movimiento cooperativo dentro de las acciones de reconstrucción.
Con esta iniciativa, el cooperativismo colombiano busca que la respuesta al terremoto no se limite a reconstruir lo que resultó destruido, sino que permita recuperar empleos, reactivar negocios y devolver capacidad económica a las familias afectadas, utilizando las redes que durante años han construido las organizaciones solidarias en diferentes regiones del país.










