El ataque ocurrió durante la tarde del miércoles 2 de septiembre en el barrio Ciudad Jardín, en el norte de Barranquilla, cuando Tapia llegaba a una vivienda acompañado de su conductor y escolta, Rodrigo González Pereira, de 39 años.
De acuerdo con la información conocida por las autoridades, dos hombres que se movilizaban en motocicleta llegaron hasta el lugar y uno de ellos comenzó a disparar. Se produjo entonces un intercambio de disparos que terminó con la muerte de González Pereira.
Tapia Escorcia logró salir ileso. Durante la reacción armada, uno de los presuntos atacantes fue herido y quedó bajo custodia policial. Sin embargo, horas después murió en el Hospital General de Barranquilla. Fue identificado como Jhon Deivis Olave Castillo, de 22 años.
El ataque también dejó heridos a un menor de 11 años, hijo del excandidato, y a Danna Carolina Marriaga Díaz, de 27 años, quien habría sido alcanzada por una bala perdida.
El negocio de las tierras, en la mira
Aunque las investigaciones apenas comienzan, las autoridades siguen una línea que apunta a una confrontación relacionada con la presunta usurpación e invasión de tierras.
Según los primeros elementos recopilados, el conflicto estaría relacionado con disputas entre estructuras criminales que tendrían intereses sobre predios en diferentes sectores del departamento del Atlántico.
Entre los nombres que aparecen dentro de las versiones conocidas por investigadores figuran alias ‘Negrito del Rubí’ y alias ‘Pipiolo’, señalados en esas hipótesis por su presunta relación con actividades de despojo o apropiación ilegal de terrenos.
También se investiga una posible confrontación entre estructuras conocidas como ‘Los Costeños’ y ‘Los del Freseo’, en medio de disputas por predios. No obstante, será la investigación de la Fiscalía la que determine si estas organizaciones realmente tienen relación con el atentado.
Una de las versiones conocidas por medios locales apunta a que el conflicto tendría como antecedente una disputa por hectáreas ubicadas en el sector de Caribe Verde, en el suroccidente de Barranquilla. Esa información hace parte de las líneas que deberán ser corroboradas por los investigadores.
Las armas y las pistas que dejó la balacera
Durante el procedimiento fueron incautadas dos armas de fuego: un revólver calibre .38 y una pistola 9 milímetros. Estos elementos serán fundamentales para establecer qué armas fueron utilizadas durante el intercambio de disparos y reconstruir la secuencia del ataque.
Los investigadores también trabajan en la identificación de los responsables materiales y, especialmente, en establecer quién habría ordenado el atentado.
La Policía confirmó que Tapia era el objetivo del ataque. El excandidato había aspirado al Concejo de Barranquilla en las elecciones de 2023 y posteriormente se ha identificado como líder social.
Otro elemento que entró en la investigación son las anotaciones registradas en el Sistema Penal Oral Acusatorio a nombre de Tapia. Según las autoridades, aparecen 10 registros por diferentes conductas, entre ellas violencia intrafamiliar, perturbación de la posesión sobre inmueble, lesiones personales, estafa, violencia contra servidor público, inasistencia alimentaria y porte ilegal de armas.
Sin embargo, una anotación judicial corresponde a la existencia de un registro o proceso y no equivale por sí sola a una condena.
Ahora, la investigación deberá determinar si esos antecedentes guardan alguna relación con el ataque o si corresponden a hechos independientes.
La muerte del conductor y escolta, el fallecimiento posterior de uno de los presuntos atacantes y las heridas ocasionadas a un menor y una mujer dejaron una escena que ahora es reconstruida por la Policía y la Fiscalía.
Por el momento, la disputa por tierras es una hipótesis y no una conclusión judicial. La prioridad de los investigadores será establecer quién puso en marcha el atentado, qué motivó el ataque y qué papel habrían desempeñado las estructuras señaladas dentro de esta confrontación.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el fenómeno de la apropiación ilegal de predios en el Atlántico y las posibles disputas criminales que podrían estar detrás de algunos de los hechos violentos registrados en el departamento.








