Durante dos años, Viktor Tomnyuk, un ciudadano nacido en Ucrania, fingió ser un aliado internacional de las Farc para ganarse la confianza de sus comandantes y obtener información sobre sus operaciones. Su misión, realizada como agente encubierto de la Policía Nacional y con apoyo de agencias de inteligencia estadounidenses, permitió recopilar datos sobre campamentos, redes de apoyo y movimientos de la estructura guerrillera.
La historia fue revelada por Noticias Caracol en el programa Los Informantes, que entrevistó a Tomnyuk para reconstruir los detalles de la operación contra el frente 30 de las Farc, comandado por Jorge Neftalí Umenza Velasco, conocido como alias Mincho.
El extranjero que convenció a la guerrilla
Tomnyuk había estudiado en la Unión Soviética, vivido en Italia y posteriormente se había establecido en Cali. Su formación académica y sus conocimientos sobre el comunismo le permitieron construir una identidad convincente ante los guerrilleros.
Para ingresar a los campamentos, se presentó como un supuesto representante internacional del Partido Comunista de Ucrania, interesado en establecer contactos con las Farc y facilitarles acceso a armamento.
Con ese argumento logró acercarse a alias Mincho, quien dirigía una estructura con presencia en zonas estratégicas para los cultivos de coca y las actividades armadas en el suroccidente colombiano.
Según el relato del infiltrado, la afinidad ideológica que aparentaba tener con los guerrilleros facilitó las conversaciones y le permitió permanecer en sus campamentos, donde escuchaba información sobre sus actividades y relaciones.
Un dispositivo GPS escondido en una película
La operación incluyó recursos tecnológicos para identificar la ubicación de los asentamientos guerrilleros. Uno de los métodos consistió en entregar a alias Mincho una película sobre Pavel Korchagin, personaje asociado con el ideal revolucionario soviético.
Según la investigación periodística, junto con la película se entregó un disco que contenía un dispositivo GPS. El mecanismo permitió rastrear su ubicación y obtener coordenadas de los campamentos de la guerrilla.
La estrategia contó con la participación de integrantes de la Dijín y del entonces coronel retirado Paulo Cruz, quien instruyó al agente y ayudó a mantener su identidad encubierta.
Para evitar que la guerrilla sospechara de Tomnyuk, las autoridades también simularon su captura en Buenaventura. La operación buscaba darle credibilidad a su historia y explicar ante los guerrilleros por qué había desaparecido temporalmente.
Información sobre redes de apoyo
Durante su infiltración, Tomnyuk recopiló mapas, fotografías y datos sobre personas que presuntamente cumplían funciones de apoyo a las Farc desde distintos espacios de la sociedad.
Paulo Cruz se refirió a una estrategia que habría sido conocida como los «12 apóstoles», nombre utilizado para describir una red de colaboradores que, según su testimonio, operaba desde posiciones estratégicas y fuera de los frentes armados.
El coronel retirado también mencionó los vínculos atribuidos a alias Mincho con la fallecida exsenadora Piedad Córdoba. Sin embargo, esas afirmaciones deben diferenciarse de las decisiones judiciales que se hayan adoptado sobre personas concretas.
Córdoba enfrentó investigaciones y procesos durante su vida. Una sanción disciplinaria de inhabilidad por 18 años que le impuso la Procuraduría fue posteriormente anulada por el Consejo de Estado. Su nombre aparece en el relato de Cruz como parte de las conexiones que, según él, fueron examinadas durante las labores de inteligencia.
Una operación que terminó con la muerte de alias Mincho
La información obtenida por el infiltrado contribuyó a las labores de inteligencia contra el frente 30 de las Farc. De acuerdo con el testimonio de Paulo Cruz recogido por Noticias Caracol, la operación culminó con la muerte de alias Mincho y debilitó considerablemente esa estructura guerrillera.
La participación de Tomnyuk permaneció en reserva durante años, hasta que su nombre salió a la luz cuando fue citado por la Corte para declarar como testigo.
Actualmente, el ciudadano ucraniano reside en Florida, Estados Unidos, bajo un esquema de seguridad, según el informe periodístico.
Su historia expone uno de los métodos empleados por los organismos de inteligencia durante el conflicto armado colombiano: la infiltración prolongada de personas capaces de ganarse la confianza de mandos guerrilleros para obtener información que difícilmente habría sido conseguida mediante operaciones convencionales.










