La organización señaló que existe una oportunidad para discutir los cambios que requiere el sistema electoral colombiano, especialmente en un momento en el que las instituciones y los diferentes sectores políticos comienzan a definir las reglas que marcarán los próximos procesos democráticos.
Para la MOE, no basta con que el Ejecutivo impulse una iniciativa de reforma. Considera fundamental que antes de tomar decisiones se habiliten espacios de discusión en los que puedan participar las autoridades electorales, las organizaciones políticas, la academia, expertos en asuntos electorales y las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a la observación de los procesos democráticos.
La organización insistió en que las reformas relacionadas con las reglas electorales tienen un impacto directo sobre partidos, candidatos, instituciones y ciudadanos, por lo que su construcción debe garantizar la participación de los diferentes sectores involucrados.
La MOE ha desarrollado durante años propuestas relacionadas con reformas políticas y electorales y actualmente mantiene seguimiento a los procesos electorales del país.
Uno de los principales llamados de la organización es a que el debate no se limite a los intereses coyunturales de los partidos o del Gobierno de turno, sino que permita identificar los problemas estructurales del sistema y establecer soluciones que fortalezcan la transparencia, la participación ciudadana y la confianza en las instituciones electorales.
El llamado cobra especial relevancia frente a los retos que enfrenta la democracia colombiana. Entre los asuntos que han sido objeto de discusión en los últimos años aparecen el funcionamiento de las autoridades electorales, la financiación de campañas, la democracia interna de los partidos, las reglas de participación política y los nuevos desafíos derivados del entorno digital.
Precisamente, diferentes análisis recientes han planteado la necesidad de actualizar las normas electorales frente a fenómenos como la desinformación, la inteligencia artificial, los bots y la publicidad política en redes sociales, además de fortalecer los mecanismos de control sobre la financiación de las campañas.
En ese contexto, la MOE considera positivo que el Gobierno tenga disposición para abrir la discusión, pero plantea que el proceso debe desarrollarse con suficiente participación y bajo criterios técnicos.
La organización también considera indispensable escuchar a las autoridades electorales, pues son estas instituciones las que conocen de primera mano las dificultades operativas y normativas que enfrentan durante los procesos electorales.
A esto se suma la participación de las organizaciones políticas, que serían directamente afectadas por cualquier modificación de las reglas de competencia, así como de la academia y los especialistas, quienes pueden aportar análisis técnicos y propuestas de largo plazo.
Para la MOE, la presencia de organizaciones de observación electoral también resulta fundamental, debido a la experiencia acumulada en el seguimiento de las elecciones y en la identificación de riesgos que pueden afectar el ejercicio de los derechos políticos.
El debate sobre una reforma político-electoral queda así planteado como uno de los asuntos que podría ocupar un lugar importante en la agenda nacional. La expectativa estará ahora en conocer cuáles serán las propuestas concretas del Gobierno y si estas logran construirse mediante un proceso de diálogo con los diferentes sectores.
La MOE dejó claro que abrir la discusión y escuchar a los distintos actores no es un asunto accesorio, sino una condición necesaria para que una eventual reforma tenga legitimidad y pueda responder a las necesidades reales del sistema democrático colombiano.










