La historia de la joven ha llamado la atención por su temprana vocación por la aviación. Obtuvo su licencia de piloto cuando tenía apenas 17 años, mientras todavía cursaba la secundaria, y desde entonces trabajaba para cumplir su sueño de convertirse en piloto de una aerolínea.
Su trayectoria reflejaba una carrera que apenas comenzaba. A los 20 años ya había conseguido avanzar en el mundo de la aviación y desempeñarse como copiloto.
El accidente terminó con sus aspiraciones profesionales y dejó nueve personas fallecidas. Su nombre se suma al de las demás víctimas de un siniestro cuyas circunstancias deberán ser esclarecidas por las autoridades aeronáuticas.
La muerte de Nathalia ha generado atención por la juventud de la copiloto y por la historia de una carrera que comenzó a construir desde la adolescencia.









