El Gobierno de Abelardo De La Espriella y el Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzaron a definir una hoja de ruta para profundizar la cooperación frente a los desafíos fiscales y económicos que enfrenta Colombia.
El primer acercamiento se produjo durante la visita a Bogotá de Nigel Clarke, subdirector gerente del FMI, quien permaneció en el país entre el 25 y el 28 de septiembre y sostuvo reuniones con el vicepresidente José Manuel Restrepo, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, además de integrantes de la Junta Directiva del Emisor.
Al término de su visita, Clarke destacó la disposición del Gobierno para avanzar en medidas orientadas a recuperar la disciplina y la transparencia fiscal, fortalecer la confianza de los inversionistas y mejorar las condiciones para la estabilidad macroeconómica.
“Una acción oportuna y creíble para reducir los desequilibrios fiscales puede contribuir a fortalecer la confianza, reducir los costos de financiamiento y crear condiciones más favorables para la inversión privada y la creación de empleo”, señaló el funcionario del organismo multilateral.
El FMI también resaltó algunas fortalezas de la economía colombiana, entre ellas su trayectoria de resiliencia, los marcos de política económica, la independencia del Banco de la República y la solidez del sistema financiero.
Reformas y próximos encuentros
Durante las conversaciones también fueron identificadas áreas que, según el FMI, pueden contribuir a mejorar el crecimiento potencial de Colombia.
Entre ellas aparecen la reducción de barreras a la inversión, el fortalecimiento de las condiciones de seguridad, la atención de las brechas de infraestructura y la informalidad, además del fortalecimiento del Estado de derecho y de la previsibilidad regulatoria. El organismo también destacó la importancia de mantener la inversión en infraestructura energética, educación y formación de capacidades.
El FMI aclaró que su disposición es acompañar a Colombia mientras el Gobierno desarrolla su propio programa de reformas. La siguiente reunión entre funcionarios del Ministerio de Hacienda y representantes del organismo está prevista para la próxima semana en Washington.
El acercamiento se produce después de que el presidente Abelardo De La Espriella solicitara profundizar la relación con el FMI ante la situación de las finanzas públicas.
El desafío fiscal
La situación fiscal constituye uno de los principales asuntos que deberá abordar el Gobierno. De acuerdo con el Banco de la República, el déficit total del Gobierno Nacional Central pasó de 6,7 % del PIB en 2024 a 6,4 % en 2025, mientras el déficit primario aumentó de 2,4 % a 3,5 % del PIB. La deuda bruta del Gobierno Nacional Central llegó al 64,4 % del PIB al cierre de 2025.
El panorama para 2027 también genera preocupación. El Banco de la República señaló en septiembre que el Plan Financiero actualizado contempla un déficit fiscal equivalente al 9,4 % del PIB y una deuda neta de 66,2 % del PIB para ese año si no se adoptan medidas para corregir los desequilibrios. El propio Emisor precisó que esas cifras corresponden a un diagnóstico de riesgos y no a una meta del Gobierno.
Ante este escenario, la administración anunció un proyecto de ajuste fiscal enfocado principalmente en racionalizar el gasto. Según el Banco de la República, el Gobierno plantea reducir el déficit primario de 2027 en 2,2 puntos porcentuales del PIB mediante las medidas que serán presentadas al Congreso.
La situación fiscal, además, se suma a las necesidades de financiación asociadas a la reconstrucción tras el terremoto de agosto, un factor que podría aumentar las presiones sobre las cuentas públicas.
Con este panorama, las conversaciones con el FMI entran en una nueva etapa. Por ahora, el organismo ha confirmado su disposición a mantener el diálogo y acompañar al Gobierno colombiano, mientras las próximas reuniones en Washington permitirán precisar el alcance de la cooperación y las medidas económicas que serán discutidas.










