A través de una reflexión institucional, el mandatario departamental advirtió sobre la urgencia de dotar a las universidades de primeros auxilios psicológicos, articular redes con las EPS y comprometer a la familia frente a las alertas de comportamientos autolesivos.
Frente a la incidencia de crisis emocionales y de salud mental que afectan a la población universitaria, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, planteó la necesidad imperativa de consolidar una política pública nacional de prevención que integre a las instituciones de educación superior, los ministerios de Salud y Educación, y las EPS. El mandatario señaló que los factores desencadenantes —tales como dificultades económicas, rupturas de pareja o desequilibrios emocionales— exigen una respuesta institucional coordinada que supere el ámbito meramente académico.
En su análisis, Verano enfatizó que la mitigación del riesgo suicida requiere atención temprana a las señales de alarma emitidas por los jóvenes, así como la capacitación de la comunidad educativa, incluyendo al personal de apoyo, vigilancia y aseo, para actuar eficazmente. Asimismo, destacó que las universidades deben convertirse en espacios de contención provistos de expertos en manejo de ansiedad y comportamientos autolesivos, promoviendo simultáneamente el deporte, la cultura y la recreación como herramientas de sanidad colectiva para recordar a los jóvenes que la vida es un tesoro superable ante cualquier adversidad.










