Ecopetrol tomó la decisión de terminar el contrato de Catalina Velásquez Gil, quien se desempeñaba como gerente jurídica de Hidrocarburos de la compañía y es hija del exministro de Defensa del gobierno de Gustavo Petro, Iván Velásquez.
La salida se produjo de manera unilateral, de acuerdo con la información conocida sobre el caso, y contempla el pago de la indemnización correspondiente conforme a las condiciones legales del contrato.
El expediente revisado señala que Velásquez Gil no contaba con fuero sindical ni existía, según esa documentación, una condición jurídica que impidiera la terminación de su vínculo con la petrolera.
La decisión se conoce en medio de una serie de movimientos internos en Ecopetrol y mientras la compañía adelanta cambios en diferentes cargos de su estructura.
Velásquez Gil, abogada y funcionaria de nivel 21 dentro de Ecopetrol, además de sus responsabilidades como gerente jurídica de Hidrocarburos, tenía participación en las juntas directivas de Ecopetrol Costa Afuera Colombia y Ecopetrol USA.
Uno de los elementos que aparece relacionado con su salida está relacionado con su participación en Brava Energía, compañía brasileña en la que Ecopetrol adquirió una participación mayoritaria.
Desde agosto de 2026, Velásquez Gil hacía parte del Consejo de Administración de Brava Energía, después de que Ecopetrol concretara la operación mediante la cual adquirió el 51 % de la empresa por aproximadamente 1.200 millones de dólares.
Su llegada al órgano directivo de esa compañía ocurrió dos días después del cierre de la operación, mediante un mecanismo de cooptación.
Según la información conocida sobre el caso, este fue uno de los aspectos revisados por Ecopetrol antes de tomar la decisión de finalizar su contrato. También habría sido objeto de análisis la concentración de tres puestos en juntas directivas de compañías pertenecientes al grupo empresarial.
Un contrato de más de mil millones de pesos
Otro de los aspectos que generó atención alrededor de la salida de la funcionaria corresponde al valor asociado a su vinculación con Ecopetrol.
De acuerdo con las cifras divulgadas, el contrato de Velásquez Gil representaba un costo anual cercano a los 1.084 millones de pesos, teniendo en cuenta las cargas laborales y los honorarios estimados derivados de su participación en juntas.
Ese monto equivale a un promedio cercano a los 54 millones de pesos mensuales.
La cifra ha generado interés debido al nivel del cargo que ocupaba y a las responsabilidades que tenía dentro de la estructura jurídica de la principal empresa petrolera del país.
La terminación del contrato, sin embargo, no implica por sí misma la existencia de una sanción o una irregularidad atribuible a la funcionaria. La información conocida señala que la salida se produjo mediante una terminación unilateral con la correspondiente indemnización y que no existía fuero sindical que impidiera legalmente la decisión.
La salida de Catalina Velásquez Gil se suma así a los movimientos que se vienen registrando al interior de Ecopetrol, una compañía estratégica para las finanzas y el sector energético colombiano.
Por ahora, uno de los principales puntos de atención está en cómo continuará la reorganización de las áreas directivas y jurídicas de la empresa y quién asumirá las funciones que estaban bajo responsabilidad de Velásquez.










