El director de la Policía Nacional, mayor general Jesús Alejandro Barrera Peña, aseguró que durante el gobierno del expresidente Gustavo Petro se produjo un debilitamiento de las capacidades de inteligencia del Estado, situación que, según explicó, terminó afectando la lucha contra las estructuras criminales y los grupos armados ilegales.
La afirmación fue realizada por el alto oficial durante una entrevista concedida al medio Semana, en la que explicó las medidas que actualmente adelanta la institución para recuperar las capacidades que, a su juicio, se fueron perdiendo durante los últimos años.
Barrera sostuvo que varios funcionarios que habían obtenido resultados importantes en investigaciones relacionadas con criminalidad, terrorismo y narcotráfico fueron retirados de las áreas de inteligencia o trasladados a otras labores dentro de la institución.
“Se debilitó la Inteligencia”, afirmó el general, quien señaló que algunos de los integrantes que habían demostrado experiencia en la lucha contra las organizaciones criminales terminaron desempeñando funciones de vigilancia en las calles y zonas rurales.
Según el director de la Policía, más allá de las razones que pudieron motivar esas decisiones, el resultado fue una pérdida de experiencia y conocimiento acumulado dentro de las estructuras encargadas de obtener información estratégica sobre los delincuentes.
“Muchos de estos hombres y mujeres que dieron esos resultados salieron de la institución o fueron trasladados a otras unidades”, explicó.
Ahora, uno de los principales objetivos de la nueva dirección de la Policía es recuperar a esos funcionarios y reincorporarlos a la Dirección de Inteligencia Policial, así como a sus diferentes seccionales.
El general Barrera destacó que, pese a los cambios registrados durante los últimos años, muchos integrantes de las áreas de inteligencia permanecieron comprometidos con su trabajo y mantuvieron sus capacidades operativas.
Recuperar las fuentes, una de las prioridades
El plan de fortalecimiento no se limitaría a recuperar personal. De acuerdo con Barrera, también es necesario reconstruir una red de fuentes humanas que permita obtener información sobre los movimientos y estructuras de las organizaciones criminales.
El oficial explicó que la salida de un integrante experimentado de inteligencia puede representar mucho más que la pérdida de un funcionario, debido a que también se pierde el vínculo con fuentes que suministran información sobre cabecillas, integrantes y operaciones de los grupos ilegales.
“Al perder un hombre de Inteligencia, se pierde el control de una serie de fuentes que tienen acceso a los cabecillas y las estructuras”, señaló.
Por esa razón, la Policía ya estaría trabajando para restablecer contactos con fuentes de información que dejaron de ser utilizadas durante varios años.
La estrategia busca reconstruir progresivamente esa capacidad de inteligencia y utilizarla como una de las principales herramientas para anticiparse a las acciones de las organizaciones criminales.
También buscan modernizar equipos y aumentar recursos
El fortalecimiento de la inteligencia, según lo explicado por las autoridades, no dependerá exclusivamente del personal.
También será necesario actualizar equipos tecnológicos y aumentar los recursos destinados a operaciones de inteligencia, incluyendo el presupuesto para recompensas.
El ministro de Defensa, Jorge Mora López, respaldó la importancia de esta estrategia y sostuvo que la inteligencia constituye uno de los principales instrumentos para generar resultados y aumentar la presión sobre las organizaciones armadas y criminales.
El funcionario aseguró que el gobierno anterior conocía la importancia de esta capacidad y cuestionó las decisiones que, según su interpretación, terminaron debilitándola.
La administración actual pretende revertir esa situación mediante una estrategia que combine talento humano, fuentes de información, tecnología y recursos económicos.
El desafío, de acuerdo con las autoridades, es recuperar una capacidad que consideran fundamental para identificar a los responsables de delitos, anticipar movimientos de las organizaciones ilegales y avanzar en operaciones contra sus principales cabecillas.
Barrera asumió la dirección de la Policía hace aproximadamente un mes y ha planteado como una de sus prioridades recuperar las capacidades de inteligencia que permitan enfrentar a estructuras criminales cada vez más organizadas y con mayores recursos económicos.
La apuesta del nuevo mando policial es que el fortalecimiento de la inteligencia se traduzca en información más precisa, operaciones más efectivas y una mayor presión sobre los grupos que actualmente representan una amenaza para la seguridad del país.










