Por: Yasher Bolívar Pérez
Los hechos de violencia ocurridos el pasado sábado durante el partido entre Independiente Santa Fe y América de Cali siguen generando preocupación en el fútbol colombiano. El enfrentamiento entre las barras de ambos equipos provocó la suspensión temporal del encuentro y llevó nuevamente a cuestionar las condiciones de seguridad dentro de los estadios. Los disturbios incluso llegaron hasta el terreno de juego, obligando a la intervención de la fuerza pública antes de que el compromiso pudiera reanudarse y finalizar 0-0.
Ante lo sucedido, el presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, cuestionó que los clubes terminen asumiendo las consecuencias por acciones protagonizadas por algunos aficionados. El dirigente aseguró que las medidas adoptadas hasta ahora no han sido suficientes y reclamó una participación más activa de las autoridades locales para prevenir este tipo de situaciones. Además, señaló que hasta el momento no se han producido detenciones por los hechos registrados en El Campín.
Por otro lado, Zuluaga reconoció que los equipos también deben asumir la responsabilidad que les corresponde, aunque advirtió que necesitan mayor apoyo para controlar el ingreso de elementos prohibidos a los escenarios deportivos. Los enfrentamientos dejaron 17 personas afectadas, aunque ninguna presentó heridas de gravedad, según el reporte de las autoridades. Ahora, la Dimayor y el Distrito de Bogotá evalúan las medidas que podrían aplicarse contra los responsables y los clubes involucrados.










