Por: Yasher Bolívar Pérez
Stephen Curry se encuentra ante una nueva etapa de su carrera con los Golden State Warriors. A sus 38 años y después de una temporada marcada por problemas físicos, especialmente en su rodilla derecha, el equipo de San Francisco debe decidir cómo acompañar a su máxima figura mientras intenta volver a competir por los primeros lugares de la NBA.
La gran incógnita pasa también por su futuro contractual. Curry tiene la posibilidad de firmar una extensión de hasta 136,7 millones de dólares por dos temporadas, una cifra que refleja su enorme importancia para la franquicia, pero que también plantea dudas debido a su edad y al desgaste físico. Los Warriors vienen de terminar con un balance de 37-45 y quedar fuera de los playoffs, mientras este verano no lograron concretar movimientos de gran impacto.
Aun así, hablar de los Warriors es hablar de Curry y de una historia que transformó la NBA. Desde su llegada en 2009, el base fue pieza fundamental de una dinastía que conquistó cuatro campeonatos y cambió para siempre la manera de jugar al baloncesto. Ahora, la franquicia deberá encontrar el equilibrio entre aprovechar los últimos años de una de sus mayores leyendas y comenzar a construir el equipo que tomará el relevo cuando llegue el inevitable final de una era dorada.
