El Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella definió la nueva cúpula de las Fuerzas Militares, en medio de los cambios que se vienen adelantando en la estructura de seguridad y defensa del país.
La principal designación será la del general Erick Rodríguez Aparicio como nuevo comandante general de las Fuerzas Militares, oficial que regresará al servicio activo después de haber sido retirado durante la administración de Gustavo Petro.
Rodríguez asumirá la conducción estratégica de las Fuerzas Militares luego de una extensa trayectoria en el Ejército Nacional. Antes de su salida había ocupado cargos de alta responsabilidad, entre ellos el de subjefe de Estado Mayor de Operaciones Conjuntas y segundo comandante del Ejército.
Junto con Rodríguez, el Gobierno designó al general Carlos Carrasquilla como nuevo jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares. El oficial ocupará el segundo lugar en la línea de mando del Comando General y tendrá la responsabilidad de acompañar al nuevo comandante en la conducción estratégica y operacional de las tropas.
El regreso de Rodríguez al servicio activo adquiere especial relevancia debido a las circunstancias que rodearon su retiro. El oficial había manifestado públicamente su preocupación por situaciones relacionadas con la presencia y presión de grupos armados ilegales sobre comunidades de los departamentos del Meta y Guaviare.
En junio, Rodríguez confirmó que había sido notificado de su salida de la institución, en medio de la controversia generada por sus denuncias sobre una presunta carnetización de habitantes y actuaciones de organizaciones armadas en esas regiones.
La trayectoria del nuevo comandante general incluye varios cargos de mando dentro del Ejército. Entre 2010 y 2012 estuvo al frente del Grupo de Caballería N.º 16 Guías del Casanare y posteriormente comandó la Fuerza de Tarea Sumapaz, la Séptima Brigada y la Fuerza de Tarea Conjunta Aquiles.
También estuvo al frente de la Primera División del Ejército Nacional y del Comando Conjunto N.º 2 Suroccidente, además de desempeñarse en posiciones de alto nivel dentro de la estructura operacional de las Fuerzas Militares.
Con estas designaciones, la administración De La Espriella comienza a configurar la nueva conducción de la fuerza pública, en un momento marcado por los desafíos de seguridad derivados de la presencia y expansión de grupos armados ilegales en distintas regiones del país.
El nuevo mando tendrá entre sus principales retos fortalecer las operaciones militares, recuperar el control territorial y responder a las amenazas de las organizaciones criminales y grupos armados que mantienen presencia en diferentes departamentos.









