Un reporte publicado por El Colombiano revela los detalles del acercamiento político y la “tregua” pactada entre el presidente Abelardo De La Espriella y el expresidente Álvaro Uribe Vélez, tras una serie de tensiones acumuladas desde la contienda electoral. El pacto de no agresión y apoyo mutuo busca asegurar las mayorías requeridas en el Congreso de la República para destrabar proyectos de ley clave promovidos tanto por el Ejecutivo como por la bancada del Centro Democrático (CD).
Los compromisos legislativos del acuerdo
Para desactivar la fricción entre la Casa de Nariño y el partido de gobierno, se establecieron respaldos recíprocos a iniciativas legislativas prioritarias para cada una de las partes:
1. Respaldos de De La Espriella al Centro Democrático:
Contrarreforma pensional: El Gobierno apoyará el proyecto del uribismo para reformar el sistema pensional, enfocado en garantizar su sostenibilidad fiscal, otorgar libertad de elección de régimen de ahorro a los cotizantes y ofrecer alternativas de retiro a quienes no cumplan la totalidad de las semanas requeridas.
Topes al impuesto predial: Apoyo a la iniciativa liderada por el representante Óscar Darío Pérez y la senadora Claudia Margarita Zuleta para fijar límites al incremento de los avalúos catastrales y del impuesto predial, buscando aliviar la carga tributaria sobre los contribuyentes.
2. Respaldos del uribismo a la agenda del Ejecutivo:
Ley de sometimiento a la justicia: El Centro Democrático actuará como coordinador ponente de este proyecto —con la vocería del representante Daniel Briceño— en su primer debate.
Ley “antimermelada”: Proyecto recién radicado por el Ejecutivo para reducir el clientelismo, el cual contará con el voto favorable de la bancada.
Próximos debates clave: Apoyo de la coalición para tramitar el presupuesto de 2027, el estatuto antiterrorista, la reforma tributaria o “ley de rescate fiscal”, el Plan Nacional de Desarrollo y la propuesta para designar a Barranquilla como capital alterna de Colombia.
Solicitudes de respeto institucional y moderación del tono
Durante el contacto directo entre ambos líderes, se abordaron peticiones específicas sobre la conducción política y la retórica pública de sus respectivas bancadas y aliados:
Mejor trato con el Congreso: Uribe manifestó el malestar de su bancada por episodios donde parlamentarios fueron excluidos de reuniones con entidades estatales como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), solicitando que las gestiones regionales de los congresistas no sean descalificadas como búsqueda de “mermelada”.
Moderación a senadores críticos: El presidente De La Espriella solicitó a Uribe matizar la postura del senador Rafael Nieto, uno de los parlamentarios más críticos del Gobierno. Por su parte, el expresidente Uribe pidió moderar la confrontación encabezada por el senador Enrique Gómez (de Salvación Nacional), quien venía realizando fuertes cuestionamientos contra la colectividad uribista.
El papel de los canales de comunicación
El reporte destaca la gestión de Miller Soto, vocero del Gobierno nacional, quien actuó como un puente clave entre ambas partes para distensionar las discusiones. Soto hizo llegar a la Casa de Nariño el malestar del exmandatario por el uso de videos generados con inteligencia artificial durante la campaña política —los cuales relacionaban a figuras del uribismo como Paloma Valencia o al propio Uribe con sectores de la política tradicional— y transmitió a Uribe el interés formal del jefe de Estado en mantener una relación fluida y de cooperación institucional para encarar las prioridades del país.










