La Sala de Arqueología de Villa Rosa (SAVIR) está abierta de lunes a viernes, de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., y los sábados y domingos, de 8:00 a. m. a 12:00 del mediodía, para que propios y visitantes conozcan este espacio de memoria e historia. La entrada es gratuita.
Desde el primer gobierno de Eduardo Verano, esta iniciativa ha contado con el respaldo de la administración departamental y está alineado al proceso del aprendizaje de una segunda lengua que se imparte en la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Villa Rosa.
Vasijas de uso doméstico y ceremonial, instrumentos musicales, restos fósiles y objetos que hablan de otros tiempos comenzaron a revelar una historia que estaba bajo los pies de los habitantes de Villa Rosa, corregimiento de Repelón en el departamento del Atlántico. Lo que inicialmente despertó la curiosidad de una docente y sus estudiantes terminó convirtiéndose en un proyecto pedagógico que involucró a las familias, movilizó a la comunidad y dio origen a uno de los espacios de memoria arqueológica del sur del Atlántico.
Así nació la Sala de Arqueología de Villa Rosa, conocida como SAVIR, ubicada en la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de este corregimiento. Desde su apertura en 2009, el lugar ha permitido conservar y exhibir piezas arqueológicas que ayudan a conocer las prácticas culturales, los conocimientos y las formas de vida de quienes habitaron esta zona del Caribe colombiano.
La historia comenzó con una investigación escolar impulsada por la docente de Ciencias Sociales Argelia Olivo Montalvo, nacida y criada en Villa Rosa. A través de proyectos del programa Ondas, ella y sus estudiantes se dedicaron a estudiar las piezas arqueológicas que aparecían con frecuencia en la zona.
El interés creció cuando los padres de familia y otros habitantes empezaron a llevar al colegio los objetos que encontraban. La colección aumentó y, con ella, surgió una pregunta que cambiaría el rumbo de la iniciativa: ¿qué hacer con tantas piezas y cómo conservarlas para que las futuras generaciones también pudieran conocerlas?
La respuesta llegó con el respaldo de la Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, que facilitó el acompañamiento de un equipo interdisciplinario para el montaje y la puesta en funcionamiento de la sala.
La docente Argelia Olivo recordó el origen comunitario del proyecto. “Este proyecto tuvo tanto impacto en la comunidad que empezaron a traernos piezas. Los padres de familia y otras personas comenzaron a entregarnos objetos y llegó el momento en que nos preguntamos qué hacer con esa cantidad de hallazgos. Fue entonces cuando acudimos a la Secretaría de Cultura del departamento para solicitar apoyo. Encontramos una respuesta positiva y la Gobernación nos asignó un equipo interdisciplinario que se encargó del montaje y la puesta en funcionamiento de lo que hoy es nuestra sala”, recordó la educadora.

La apertura de la sala en 2009 contó con el respaldo del primer gobierno de Eduardo Verano. De acuerdo con el informe de gestión de ese año, las obras del Museo Arqueológico de Villa Rosa se desarrollaron entre abril y junio.
Este apoyo permitió adecuar un espacio para organizar y exhibir los hallazgos de la comunidad educativa, y convertirlos en una herramienta para la investigación, la enseñanza y la divulgación del patrimonio arqueológico del departamento.
En 2025, la Gobernación del Atlántico, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, realizó trabajos de mantenimiento y remodelación que renovaron las instalaciones y permitieron dar continuidad a su labor cultural y educativa.
El gobernador Verano destacó la importancia de la conservación comunitaria. “Proteger nuestro patrimonio es conservar la historia que nos identifica como atlanticenses. La Sala de Arqueología de Villa Rosa es un ejemplo de cómo una iniciativa nacida en las aulas, con el compromiso de los docentes, los estudiantes y las familias, puede convertirse en un espacio para preservar nuestros hallazgos y transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones. Desde la Gobernación seguimos reconociendo el valor de estos espacios para la educación, la cultura y la identidad de nuestras comunidades”, expresó el mandatario.
El mandatario agregó que la experiencia de Villa Rosa demuestra la importancia del trabajo articulado entre las instituciones, los docentes, los estudiantes y las familias para proteger los bienes que dan cuenta de la historia local. También pone de manifiesto el valor de mantener estos espacios en condiciones adecuadas para que la investigación, el conocimiento y la divulgación del patrimonio continúen al alcance de la comunidad.
EL SEÑOR DE VILLA ROSA
El arqueólogo y asesor de Patrimonio de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, Lázaro Cotes, explicó que entre los objetos exhibidos en la sala hay uno que ocupa un lugar especial: “El Señor de Villa Rosa”, una figura antropomorfa hallada en 2022 durante las obras de renovación de la plaza del corregimiento.
El descubrimiento despertó interés por su singularidad y motivó el acompañamiento del Museo de Antropología de la Universidad del Atlántico, a donde la pieza fue llevada para adelantar labores de limpieza, recuperación e investigación.
La figura también despierta preguntas por los detalles que conserva. Sus accesorios en las muñecas y la cabeza han dado lugar a interpretaciones sobre la posición social del personaje representado. Asimismo, cuenta con una concha de caracol en la zona íntima, identificada como un “cubrepene”, elemento que aporta información para explorar las costumbres de las antiguas comunidades.
El arqueólogo Lázaro Cotes resaltó el valor académico del hallazgo. “Por sus características, el Señor de Villa Rosa representa una oportunidad para profundizar en el conocimiento de los primeros pobladores del departamento y de sus expresiones culturales. Su presencia en la sala permite acercar a los visitantes a la investigación arqueológica y comprender cómo cada hallazgo puede abrir nuevas preguntas sobre el pasado”, dijo el especialista.
La colección reúne vasijas de uso doméstico y ceremonial, piezas de cerámica, flautas, ocarinas y otros objetos relacionados con las expresiones culturales de los antiguos pobladores de la zona, entre ellos los mocaná. Cada elemento permite formular preguntas sobre la vida cotidiana, las costumbres, las creencias y los conocimientos de quienes habitaron esta región.
El recorrido incluye, además, fósiles de animales extintos, entre ellos restos atribuidos a un mastodonte, así como madera fosilizada. Una vitrina dedicada a la época colonial presenta objetos asociados con ese periodo, entre ellos una bola de cañón de 12 libras, que permite conversar sobre los conflictos y las transformaciones históricas que marcaron la región.
32 ESTUDIANTES, EMBAJADORES DEL PATRIMONIO
Una de las mayores riquezas de la Sala de Arqueología de Villa Rosa está en quienes mantienen viva su historia: los estudiantes. El grupo de Vigías del Patrimonio está integrado por 32 jóvenes de los grados sexto a undécimo de la Institución Educativa Técnica Agropecuaria de Villa Rosa. Ellos —algunos bilingües— participan en la divulgación del patrimonio, reciben a los visitantes y comparten los conocimientos que adquieren durante su formación.
El grupo cuenta con inscripción y acreditación para 2026 y está articulado con la Red de Vigías del Patrimonio Cultural del Atlántico. Esta conexión permite a los estudiantes mantenerse informados, participar en encuentros y actividades de carácter departamental y nacional, y fortalecer sus conocimientos sobre la protección y divulgación del patrimonio.
La formación de los vigías también tiene un componente pedagógico y personal. Los estudiantes son seleccionados teniendo en cuenta su desempeño académico, su comportamiento, su compromiso y su disposición para asumir responsabilidades que van más allá del aula, como orientar a los visitantes, hablar en público y compartir los conocimientos sobre la historia de su corregimiento.
Irene Sofía Alvear Anaya, docente de Ciencias Sociales y acompañante de este proceso, destaca que los jóvenes se han convertido en embajadores de la cultura de su comunidad. Han participado en encuentros educativos locales y departamentales, incluido el Foro Educativo Departamental y el encuentro de instituciones educativas del sur del Atlántico.
La docente Alvear enfatizó el rol activo de los jóvenes. “Los vigías se encargan de recibir y atender a los visitantes. Más que eso, son embajadores de nuestro patrimonio y de nuestra cultura. Han participado en encuentros educativos y actualmente contamos con un grupo preparado en una segunda lengua, el inglés, para la exhibición de la sala. Es un ejemplo de cómo la participación de niños y jóvenes puede contribuir a proteger el patrimonio y transmitirlo a nuevas generaciones, para que la historia de Villa Rosa continúe siendo conocida y valorada”, indicó la educadora.
Luis David Maldonado Cabrera, integrante de los vigías, conoce de cerca las piezas y el valor que tienen para comprender el pasado de Villa Rosa.
“Durante los recorridos explico las características de las vasijas, los instrumentos musicales, los fósiles y los objetos de la época colonial. También comparto con los asistentes la historia del Señor de Villa Rosa, una pieza que despierta la curiosidad de quienes visitan la exposición. Ser vigía significa aprender sobre sus antepasados y asumir la responsabilidad de compartir ese conocimiento con otras personas”, expresó el estudiante.
Yacharín Rodríguez Vega también hace parte del grupo. Aunque se considera hija adoptiva de Villa Rosa por estudiar en la institución educativa, expresa con orgullo su compromiso con este proyecto y con la preservación de la memoria de la comunidad.
“Estoy muy orgullosa de ser parte de los vigías, porque este es un proyecto muy importante. Invito a los jóvenes del departamento y de Colombia a que vengan y visiten nuestra sala. Es muy interesante y aquí los podemos atender con mucho cariño”, manifiesta la joven.
Los estudiantes también extienden una invitación general a quienes deseen conocer este espacio y su colección.
“Los invitamos a conocer nuestra Sala de Arqueología de Villa Rosa. Aquí pueden descubrir los hallazgos de nuestros ancestros, aprender sobre nuestra historia y compartir con los estudiantes que se preparan para mostrarles este patrimonio. Los recibimos con mucho cariño y estamos disponibles para atenderlos”, expresaron los integrantes del grupo.
La sala recibe habitualmente grupos de colegios, universidades y comunidades de distintas zonas de Colombia. También ha contado con visitantes de Francia, Estados Unidos y México.
Después de más de 15 años, SAVIR sigue uniendo investigación escolar, memoria comunitaria y protección del patrimonio cultural. Está abierta de lunes a viernes, de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., y los sábados y domingos, de 8:00 a. m. a 12:00 del mediodía, para que propios y visitantes conozcan este espacio de memoria e historia.










