El delantero tomasino reconoció que perdió ritmo físico tras varias semanas fuera de las canchas. Su último fallo desde los doce pasos llegó en el empate 1-1 frente al Pereira, un resultado que mantiene al equipo rojiblanco contra las cuerdas en la Liga.
Luis Fernando Muriel llegó a Junior con la expectativa de marcar diferencias en los partidos decisivos. Sus dos goles en la final contra Atlético Nacional confirmaron su capacidad para aparecer en los momentos importantes. Sin embargo, semanas después, el panorama es distinto: el atacante no encuentra la misma precisión frente al arco y su condición física genera interrogantes.
El duelo contra Deportivo Pereira volvió a poner el foco sobre el tomasino. Junior ganaba 1-0 cuando tuvo la oportunidad de ampliar la ventaja desde el punto penal. Muriel cobró, el arquero Yimy Gómez adivinó la trayectoria y el equipo perdió una ocasión que pudo cambiar el desarrollo del encuentro. Al final, el partido terminó 1-1.
La falla se suma a otras dos penas máximas desperdiciadas en este campeonato. Contra Jaguares, Muriel envió el balón por fuera; frente a Bucaramanga, Diego Novoa le detuvo el remate. Tres cobros fallidos que aumentan la presión sobre un jugador llamado a resolver partidos.
El propio Muriel explicó qué le está pasando
Después del empate, el delantero habló de las consecuencias de la lesión que lo mantuvo alejado de la competencia. Explicó que la pausa de varias semanas afectó su preparación y que regresó con muchas ganas de jugar, pero sin completar el proceso físico que llevaba antes de la molestia.
“Seguramente no han sido mis mejores partidos en Junior en lo que va de este semestre, después de la lesión”, admitió.
Muriel también señaló que trabaja en los entrenamientos para recuperar la confianza al rematar y la precisión en las definiciones. Antes de la lesión, aseguró, se sentía bien físicamente y tenía una efectividad que le permitía acercarse a un gol por partido.
Su explicación pone sobre la mesa un factor concreto: el delantero regresó a competir mientras todavía intentaba recuperar condiciones. El problema es que Junior necesita resultados inmediatos y no dispone de demasiado margen para esperar que su principal referente ofensivo vuelva a su mejor versión.
Contra Pereira, Muriel fue sustituido al minuto 16 del segundo tiempo por el argentino Francisco Fydriszewski. Su salida se produjo después de una actuación discreta, marcada por el penalti errado y la dificultad para influir en el ataque.
De los goles del bicampeonato a las dudas del presente
Los 21 goles que Muriel acumula en el año muestran que su capacidad goleadora no desapareció de un momento a otro. También explican por qué las expectativas sobre su rendimiento son tan altas. El hincha recuerda lo que aportó en la final y espera que vuelva a ser determinante.
Pero el fútbol no se sostiene únicamente con el historial reciente. En este momento, Junior necesita que Muriel recupere movilidad, encuentre mejores posiciones para recibir y vuelva a convertir las oportunidades que tiene. La recuperación física será parte de ese proceso, aunque también habrá que evaluar cómo responde en los próximos encuentros.
La crisis del equipo agrava el escenario. Junior empató con Pereira y llegó a 11 puntos en 13 fechas, una campaña que compromete seriamente sus opciones de clasificación. El rendimiento de Muriel es una preocupación dentro de un problema colectivo mucho más amplio.
El atacante reconoció que el momento golpea a todo el plantel y que la presión se siente al entrar a la cancha. También insistió en que el grupo trabaja para cambiar los resultados.
Muriel necesita recuperar su mejor versión, pero Junior requiere respuestas de todo el equipo. Los goles del delantero pueden ayudar a cambiar la historia, aunque ya no basta con confiar en lo que hizo durante el bicampeonato. La urgencia está en lo que pueda aportar en los partidos que quedan.










