Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva contra las estructuras financieras que, según las autoridades de ese país, estarían relacionadas con el Tren de Aragua, esta vez por una red dedicada al robo de grandes cantidades de dinero de cajeros automáticos mediante sofisticadas técnicas informáticas.
La investigación estadounidense ha identificado una modalidad conocida como “jackpotting”, mediante la cual los delincuentes manipulan los sistemas de los cajeros para obligarlos a dispensar efectivo sin que exista una transacción bancaria autorizada.
De acuerdo con las investigaciones del Departamento de Justicia, una variante del malware conocida como Ploutus habría sido utilizada para intervenir los equipos y enviar órdenes directamente al mecanismo encargado de entregar el dinero. El programa también tendría capacidades para eliminar rastros de su presencia en los sistemas.
Una red con alcance internacional
Las autoridades estadounidenses sostienen que la operación estaría relacionada con integrantes y asociados del Tren de Aragua, organización criminal de origen venezolano que ha sido objeto de múltiples investigaciones en Estados Unidos.
En enero de 2026, el Departamento de Justicia informó que 87 personas habían sido acusadas en una investigación relacionada con una conspiración internacional para instalar el malware y sustraer millones de dólares de cajeros automáticos. Entre los cargos figuraban fraude bancario, lavado de dinero, acceso no autorizado a computadores y delitos relacionados con el apoyo material a una organización terrorista designada por Estados Unidos.
Según los documentos judiciales, los integrantes de estas redes realizaban labores de vigilancia sobre los cajeros antes de intervenirlos. Posteriormente, instalaban el software malicioso mediante diferentes dispositivos y activaban el sistema para provocar la entrega no autorizada del efectivo.

Millones de dólares en efectivo
El alcance económico de la operación quedó reflejado en varios procesos judiciales. En junio de 2026, Carlos Javier Padrón y Oddry Arnoldo Cabrera Torrealba fueron condenados a 78 meses de prisión cada uno por su participación en una conspiración para instalar el malware y robar millones de dólares de cajeros automáticos.
Ambos también fueron condenados a pagar conjuntamente 1,53 millones de dólares en restitución a los bancos afectados.
La investigación federal ha señalado además que el dinero obtenido mediante los robos era posteriormente distribuido entre miembros y asociados de la red, con movimientos destinados a ocultar el origen ilícito de los recursos.
El golpe apunta al flujo de dinero
La estrategia de las autoridades estadounidenses busca seguir el rastro de los recursos obtenidos mediante estos delitos y dificultar que el dinero termine financiando otras actividades criminales atribuidas al Tren de Aragua.
La investigación involucra al FBI, Homeland Security Investigations, el Servicio Secreto y fiscales federales, entre otras agencias.
El caso evidencia cómo las organizaciones criminales han incorporado herramientas tecnológicas a sus mecanismos de financiación. Los cajeros automáticos, que tradicionalmente eran objetivo de robos físicos, ahora también son atacados mediante programas maliciosos capaces de tomar control de sus sistemas.
Las autoridades estadounidenses continúan ampliando las investigaciones para identificar a otros integrantes de las redes que participaron en el esquema, así como determinar el destino final de los millones de dólares obtenidos mediante los ataques.










