Estados Unidos prepara un nuevo movimiento militar en América Latina que podría ampliar considerablemente la capacidad de vigilancia y reconocimiento aéreo de sus operaciones contra el narcotráfico y organizaciones armadas.
Según una investigación de CNN, el Pentágono contempla trasladar hacia el área de responsabilidad del Comando Sur buena parte de los drones MQ-9 Reaper que actualmente cumplen misiones en África. El número exacto de aeronaves todavía no ha sido definido, aunque una de las fuentes consultadas por la cadena habló de “la mayoría”.
El eventual despliegue incluiría operaciones de inteligencia, vigilancia y, eventualmente, ataques de precisión contra objetivos vinculados con actividades consideradas amenazas para Estados Unidos.
El movimiento también tiene una conexión directa con Colombia.
En agosto, se conoció que Estados Unidos había acordado facilitar al país tres drones MQ-9A Reaper para fortalecer las labores de inteligencia, vigilancia y lucha contra el narcotráfico. Uno de estos aparatos habría sido utilizado posteriormente en el operativo realizado en La Guajira que terminó con la muerte de alias Bendito Menor, señalado jefe de Los Pachenca.
Lo revelado ahora por CNN apunta a una operación de mayor alcance: no se trataría únicamente de los tres equipos entregados a Colombia, sino de una redistribución de capacidades militares estadounidenses hacia Sudamérica y el Caribe.
Cambio de prioridades para el Pentágono
La decisión estaría relacionada con el cambio de prioridades estratégicas de Washington.
La Estrategia de Defensa Nacional publicada en enero ubicó la defensa del territorio estadounidense y del hemisferio occidental como una de las principales prioridades de la administración de Donald Trump, mientras que África perdió peso dentro de la planificación militar estadounidense.
El traslado, sin embargo, genera preocupación entre algunos funcionarios y expertos citados por CNN. La reducción de la presencia de Estados Unidos en África podría dificultar las operaciones contra organizaciones como el Estado Islámico y Al Shabaab, grupos que, según funcionarios estadounidenses, han incrementado su actividad en algunas zonas del continente.
También existe la posibilidad de que parte de los drones sea enviada a Medio Oriente, donde Estados Unidos ha perdido varias de estas aeronaves durante sus operaciones militares.
Colombia y Ecuador aparecen en la estrategia regional
El movimiento de los Reaper ocurre en paralelo a una mayor cooperación militar entre Washington y varios gobiernos latinoamericanos.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, destacó recientemente la participación de Colombia, Ecuador, Honduras, Guatemala y Jamaica en acciones conjuntas relacionadas con la lucha contra el denominado “narcoterrorismo”.
CNN señaló que Hegseth aseguró que Colombia ya había solicitado participar en operaciones militares conjuntas contra estas estructuras.
En el caso de Ecuador, las fuerzas de ese país ya desarrollan operaciones conjuntas con Estados Unidos contra organizaciones catalogadas por Washington como terroristas.
La administración estadounidense también ha reforzado sus contactos con el Gobierno colombiano. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó recientemente que Washington busca una “época dorada” en sus relaciones con Colombia y sostuvo que ambos países tienen condiciones para ser aliados y socios sólidos.
Los ataques contra embarcaciones están bajo discusión
El nuevo despliegue ocurre mientras Estados Unidos mantiene una campaña militar contra presuntas embarcaciones utilizadas para transportar drogas en el Caribe y el Pacífico oriental.
CNN reportó que estas operaciones dejan al menos 230 personas muertas. Washington sostiene que las embarcaciones atacadas estaban vinculadas al narcotráfico, aunque la cadena señaló que el Gobierno estadounidense no ha presentado públicamente pruebas que permitan verificar en todos los casos esa afirmación.
Expertos y funcionarios citados por CNN también han cuestionado el impacto de estas operaciones sobre las redes internacionales de narcotráfico. Algunos consideran que la estrategia puede tener un efecto principalmente disuasivo o demostrativo, mientras otros ponen en duda que las embarcaciones atacadas correspondan al principal mecanismo utilizado por las organizaciones narcotraficantes.
En las últimas semanas, además, Estados Unidos habría modificado parcialmente su procedimiento. En algunos casos, las embarcaciones fueron interceptadas, sus tripulantes retirados y trasladados a países aliados antes de que las naves fueran destruidas.
El secretario Marco Rubio atribuyó ese cambio a la coordinación con otros gobiernos y a la aplicación de las leyes de cada país.
No obstante, las acciones letales continuaron. El 9 de septiembre, las fuerzas estadounidenses informaron sobre la muerte de tres personas durante una operación en el Caribe.
Un escenario de mayor cooperación militar
El posible traslado de los MQ-9 Reaper representa un incremento de las capacidades estadounidenses disponibles para operaciones de vigilancia e inteligencia en el hemisferio occidental.
Para Colombia, el movimiento se suma al acuerdo mediante el cual ya recibió tres de estas aeronaves y a la creciente cooperación de seguridad con Washington.
La expansión también deja interrogantes sobre el alcance de las futuras operaciones, los países que participarán, las reglas jurídicas aplicables y los resultados concretos que tendrán estas acciones frente a las organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Por ahora, el Pentágono no ha confirmado públicamente cuántos drones serán trasladados desde África ni cuáles serán exactamente sus destinos y misiones en Sudamérica.










