Según el gremio, el aumento del tributo podría ser trasladado parcialmente al consumidor, lo que encarecería la adquisición de automóviles y dificultaría el acceso de los ciudadanos a vehículos nuevos.
Andemos también señaló que el impacto no se limitaría a los compradores. Las empresas del sector estarían evaluando la posibilidad de trasladar parte de sus operaciones a otras jurisdicciones donde la carga tributaria resulte más favorable.
La advertencia abre un nuevo debate sobre los efectos que tienen los incrementos de impuestos locales sobre sectores productivos y consumidores. Mientras el Distrito busca fortalecer sus ingresos mediante el ICA, los distribuidores sostienen que una mayor presión tributaria puede terminar reflejándose en los precios y afectar la dinámica comercial del sector automotor.
El gremio considera que el incremento debe analizarse no solo desde la perspectiva de la recaudación, sino también teniendo en cuenta sus posibles consecuencias sobre el precio de los vehículos, la actividad empresarial, el empleo y la permanencia de compañías en Bogotá.
La preocupación central de Andemos es que una medida diseñada para aumentar los ingresos de la ciudad termine generando un efecto contrario sobre el mercado: vehículos más costosos, menor capacidad de compra y empresas considerando trasladar sus operaciones fuera de Bogotá.











