Con apenas 26 años, Pérez Toncel habría pasado de desempeñar funciones como sicario a convertirse en uno de los principales mandos de la organización armada, llegando a asumir el liderazgo del denominado frente Javier Cáceres, estructura con presencia e influencia en diferentes sectores del Caribe colombiano.
Su muerte se produjo durante un procedimiento de la Fuerza Pública en Riohacha. En el mismo operativo también habrían muerto su pareja sentimental, conocida como alias ‘Bebecita’, y dos hombres que, según la información preliminar, cumplían funciones de escoltas.
De sicario a uno de los hombres fuertes de Los Pachenca
De acuerdo con los antecedentes manejados por organismos de inteligencia, ‘Bendito Menor’ habría iniciado su carrera dentro de las estructuras criminales desempeñándose como sicario.

Con el paso del tiempo habría adquirido mayor relevancia dentro de las ACSN hasta convertirse en un hombre de confianza de la organización y posteriormente asumir responsabilidades relacionadas con el control territorial y las actividades criminales en el norte del país.
Para 2025, según los reportes conocidos, habría sido designado como máximo cabecilla del frente Javier Cáceres, desde donde ejercería influencia principalmente en La Guajira y en zonas limítrofes con Magdalena y Cesar.
Su importancia dentro de la estructura habría aumentado paralelamente a su exposición pública. En los últimos meses, ‘Bendito Menor’ comenzó a aparecer con mayor frecuencia en redes sociales, desde donde habría realizado pronunciamientos relacionados con la organización.
Esa exposición habría facilitado a los organismos de inteligencia el seguimiento de sus movimientos y de la estructura que lideraba.
Los delitos que le atribuían

Las autoridades señalaban a Pérez Toncel por su presunta participación en diferentes actividades criminales, entre ellas homicidios, extorsiones, narcotráfico y control territorial.
Su nombre también apareció relacionado con investigaciones sobre hechos violentos ocurridos en diferentes municipios de La Guajira y Magdalena.
Entre los casos que organismos de inteligencia le atribuían estaba el homicidio de cuatro personas registrado el 31 de agosto de 2025 en el corregimiento de La Punta de los Remedios, jurisdicción de Dibulla.
También era señalado por su presunta participación en una acción armada contra la estación de Policía de Buritaca, Magdalena, ocurrida el 16 de noviembre de 2025.
Estos señalamientos formaban parte del expediente de inteligencia que seguía sus movimientos y que permitió establecer su posible ubicación dentro del territorio.
Un territorio estratégico
La influencia que se le atribuía a ‘Bendito Menor’ no se limitaba a un municipio.
Los organismos de inteligencia ubicaban su radio de acción en sectores estratégicos de La Guajira, Magdalena y Cesar, incluyendo zonas de la Troncal del Caribe, Riohacha, Dibulla y la Alta Guajira.
También habría tenido presencia o influencia en sectores como Buritaca, Marquetalia y diferentes áreas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Se trata de un corredor considerado estratégico para las organizaciones criminales por sus conexiones terrestres, su proximidad al mar y las posibilidades que ofrece para actividades ilegales, entre ellas el narcotráfico y el cobro de extorsiones.
Tenía orden de captura
Cuando murió, ‘Bendito Menor’ tenía una orden de captura vigente y era objeto de seguimiento por parte de organismos de inteligencia.
Su ubicación en Riohacha permitió que la Fuerza Pública pusiera en marcha el operativo que terminó con su muerte.
La operación también dejó como resultado la muerte de su pareja sentimental, alias ‘Bebecita’, y de dos presuntos escoltas que se encontraban con ellos, según la información preliminar conocida sobre el procedimiento.
Las autoridades deberán establecer las circunstancias exactas en las que se produjo el enfrentamiento y confirmar plenamente las identidades de las personas fallecidas.
Un golpe a las ACSN
La muerte de ‘Bendito Menor’ representa, según la información conocida, un golpe contra una de las estructuras criminales con presencia histórica en la región Caribe.
El desafío para las autoridades ahora será determinar quién asumirá el control del frente Javier Cáceres y si su muerte puede generar disputas internas o enfrentamientos por el dominio de las zonas que estaban bajo su influencia.
Más allá de la caída de uno de sus cabecillas, el episodio vuelve a poner la mirada sobre la presencia de las ACSN en La Guajira y los departamentos vecinos.
Para los organismos de seguridad, la prioridad será evitar que el vacío dejado por Pérez Toncel sea aprovechado por otros integrantes de la organización o por estructuras rivales que pretendan disputar el control territorial.
La historia de ‘Bendito Menor’ deja así expuesto el rápido ascenso de un joven que, según las autoridades, pasó de sicario a ocupar una posición de mando dentro de una estructura criminal con influencia en buena parte del Caribe.
A los 26 años, su carrera criminal terminó en Riohacha, pero el verdadero reto para las autoridades apenas comienza: impedir que otro nombre ocupe el lugar que dejó dentro de las ACSN.








