El informe fue presentado por Esteban González Pons, vicepresidente del Parlamento Europeo y jefe de la misión, que realizó un seguimiento integral de las elecciones de Congreso y de las dos vueltas presidenciales.
“Colombia ha celebrado unos comicios pacíficos, transparentes y bien gestionados. Lo ha hecho a pesar de la polarización y la presencia de grupos armados. La democracia es parte del ADN de Colombia”, afirmó González Pons.
Uno de los puntos que adquiere especial relevancia en medio de las controversias políticas posteriores a las elecciones es la conclusión de la misión frente al denominado “voto fusil”.
González Pons aseguró que los observadores europeos no encontraron evidencia de una injerencia de grupos armados que hubiera alterado los resultados electorales. “No hemos detectado una injerencia de los grupos armados que haya afectado el resultado”, señaló.
La conclusión representa un respaldo internacional al proceso electoral, aunque el informe también advierte sobre diferentes problemas que deben ser corregidos para fortalecer la confianza ciudadana y mejorar las condiciones de futuras elecciones.
La misión fue desplegada por invitación de la Registraduría Nacional del Estado Civil y del Consejo Nacional Electoral. Su metodología se basó en principios de independencia, imparcialidad, neutralidad y no injerencia.
Las redes sociales entraron al centro del debate electoral

Uno de los principales llamados de atención de los observadores europeos está relacionado con el papel que tuvieron las redes sociales durante la campaña.
La MOE UE encontró que estas plataformas se convirtieron en una nueva plaza pública para el debate político y recomendó establecer reglas que permitan mayor transparencia sobre la publicidad y los recursos destinados a las campañas en el entorno digital.
La misión considera necesario avanzar en mecanismos que permitan conocer y verificar cuánto dinero se invierte en propaganda política en redes sociales y cómo se desarrollan estas campañas digitales.
Sin embargo, los observadores también destacaron que los medios tradicionales continúan desempeñando un papel fundamental dentro del ecosistema informativo colombiano.
Mujeres y jóvenes, entre los puntos que deben corregirse
El informe también planteó modificaciones relacionadas con la participación política de las mujeres.
La misión recomendó avanzar desde la actual cuota del 30 % en las listas al Congreso hacia un esquema de paridad, acompañado de mecanismos de alternancia entre hombres y mujeres.
El objetivo, explicó González Pons, es que la participación femenina no sea únicamente un reconocimiento formal, sino que exista un acceso efectivo e igualitario a los cargos de elección popular.
Otro de los hallazgos tiene que ver con los jóvenes que alcanzaron la mayoría de edad alrededor del proceso electoral. Según la misión, más de 250.000 jóvenes que ya tenían 18 años no pudieron ejercer su derecho al voto debido a problemas relacionados con su inclusión en el censo electoral.
La MOE UE recomendó revisar este procedimiento para evitar que ciudadanos que adquieren la mayoría de edad antes de los comicios queden por fuera del registro electoral.
También cuestionaron la distribución de las curules
Los observadores europeos plantearon además actualizar la distribución de las curules de la Cámara de Representantes entre los departamentos.
El argumento es que la asignación continúa basándose en un censo de población antiguo, por lo que la representación política no necesariamente corresponde con la realidad demográfica actual del país.
La misión considera que Colombia debería actualizar ese reparto de acuerdo con los datos del censo más reciente, teniendo en cuenta los cambios que ha experimentado la población y su distribución territorial.
También recomendó establecer plazos claros para la revocatoria de candidaturas, de manera que los aspirantes que sean retirados de la contienda puedan ser reemplazados oportunamente y no se afecte la competencia electoral.
Un despliegue internacional sin precedentes
La MOE UE realizó uno de los mayores despliegues de observación electoral efectuados en Colombia.
Durante el proceso participaron observadores de distintos países europeos, además de representantes de Noruega, Suiza y Canadá. En la etapa legislativa, la misión informó que desplegó 145 observadores que visitaron 550 mesas en 30 departamentos y Bogotá.
La misión había advertido durante las primeras etapas del proceso sobre desafíos relacionados con la seguridad, la desinformación, la compra de votos y las presiones sobre electores y funcionarios públicos. Sin embargo, sus observadores también destacaron el desempeño técnico de la Registraduría y la capacidad institucional para garantizar la realización de las elecciones en todo el territorio.
El informe final llega así como uno de los pronunciamientos internacionales más importantes sobre los comicios de 2026.
Su conclusión central es clara: pese a la polarización, las amenazas en algunas regiones y las controversias políticas que rodearon la campaña, la misión no encontró elementos para afirmar que los resultados electorales hubieran sido alterados por una intervención de grupos armados.
Al mismo tiempo, los europeos dejaron sobre la mesa una extensa lista de reformas para mejorar el sistema electoral, especialmente en materia de financiación política, redes sociales, representación de las mujeres, actualización del censo y distribución de las curules.
El mensaje de la misión combina, por tanto, un respaldo a la transparencia general de las elecciones con un llamado a corregir las fallas identificadas antes de los próximos comicios.










