En medio de la preocupación por las amenazas que han puesto bajo alerta la seguridad de varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el presidente Abelardo De La Espriella sostuvo este jueves una reunión con la Sala Plena de la alta corporación y entregó un mensaje de respaldo a la independencia de la Rama Judicial.
El encuentro se desarrolla en Bogotá y tiene lugar un día después de que el magistrado José Joaquín Urbano denunciara amenazas en su contra y advirtiera sobre posibles riesgos para otros integrantes de la Sala Penal.
La situación llevó al Gobierno nacional a ordenar un refuerzo de los esquemas de seguridad de los magistrados a través de la Unidad Nacional de Protección.
Durante la reunión, De La Espriella enfatizó que su administración respetará las decisiones adoptadas por los jueces y magistrados, independientemente del nivel de la autoridad judicial.
“En mi ejercicio como presidente las decisiones de los jueces serán respetadas, desde el más humilde juez hasta el más encumbrado magistrado”, manifestó el jefe de Estado.

El mandatario también hizo una defensa explícita de la separación de poderes y aseguró que el Ejecutivo no intervendrá en asuntos que constitucional y legalmente corresponden a la justicia.
“La autonomía de esta rama será celosamente protegida y el Ejecutivo no va a interferir nunca en competencias que la Constitución y la ley han reservado para ustedes”, afirmó ante los integrantes de la Sala Plena.
El pronunciamiento adquiere especial relevancia por el momento que atraviesa la Corte Suprema, particularmente su Sala Penal, que ha estado en el centro de decisiones judiciales relacionadas con personas vinculadas a estructuras criminales y casos de alto impacto nacional.
Seguridad de los magistrados, en el centro de la agenda
La reunión entre el presidente y los magistrados ocurre después de que se conocieran las amenazas denunciadas por el magistrado José Joaquín Urbano.
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Según reportes sobre el caso, las intimidaciones estarían relacionadas con una decisión adoptada por la Sala Penal contra el exgobernador de La Guajira Juan Francisco “Kiko” Gómez, aunque las autoridades deberán establecer quién estaría detrás de las amenazas y cuáles fueron sus verdaderas motivaciones.
Ante la situación, el Gobierno dispuso reforzar la protección de los integrantes de la Corte Suprema.
La seguridad de los funcionarios judiciales se convierte así en uno de los principales puntos de preocupación institucional, particularmente cuando las decisiones de las altas cortes pueden afectar los intereses de organizaciones criminales y personas con capacidad de ejercer presión o intimidación.
Un mensaje en medio de la tensión entre poderes
El encuentro también tiene una lectura política. En los últimos años, la relación entre el Ejecutivo y las altas cortes ha estado marcada por fuertes controversias alrededor de decisiones judiciales, declaraciones públicas y discusiones sobre el alcance de las competencias de cada rama del poder.
Por eso, la declaración de De La Espriella busca fijar una posición clara frente a la independencia judicial.
El presidente sostuvo que garantizará que las decisiones de los jueces sean respetadas y que la Rama Judicial pueda ejercer sus funciones sin interferencias del Gobierno.
El mensaje apunta directamente a uno de los principios fundamentales del Estado de derecho: la separación de poderes.
En ese escenario, la reunión con la Sala Plena adquiere un significado que va más allá de un encuentro protocolario. Se produce en un momento en el que la Corte enfrenta amenazas contra algunos de sus integrantes y cuando sus decisiones continúan teniendo profundas repercusiones políticas y judiciales.
“La autonomía será celosamente protegida”
La frase escogida por el mandatario resume la posición que quiso transmitir durante su encuentro con los magistrados.
De La Espriella no solamente aseguró que respetará las decisiones judiciales, sino que afirmó que protegerá la autonomía de la Rama Judicial frente a cualquier intento de interferencia desde el Ejecutivo.
“Desde el más humilde juez hasta el más encumbrado magistrado”, dijo el presidente, en una declaración que buscó abarcar a todos los niveles de la administración de justicia.
El pronunciamiento se suma a las medidas adoptadas por el Gobierno para reforzar la seguridad de los magistrados y garantizar que puedan continuar ejerciendo sus funciones.
La Corte Suprema, por su parte, mantiene su competencia para adoptar las decisiones que correspondan dentro de los procesos bajo su conocimiento, mientras las autoridades de seguridad avanzan en el esclarecimiento de las amenazas.
El encuentro entre De La Espriella y la Sala Plena deja así un mensaje institucional en un momento especialmente sensible: el Gobierno asegura que respetará las decisiones de la justicia, mientras la protección de quienes administran justicia se convierte en una prioridad ante las intimidaciones denunciadas.
La advertencia presidencial es clara: el Ejecutivo podrá discrepar de una decisión judicial, pero, según el mandatario, no intervendrá en las competencias que la Constitución y la ley les han entregado a los jueces y magistrados.









