El presidente Abelardo De La Espriella presentó este jueves el primer plan de reconstrucción de Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado lunes y dejó una estela de destrucción en diferentes regiones.
Desde el Palacio de San Carlos, el mandatario hizo un llamado directo al sector privado para sumarse a la recuperación de las zonas afectadas y advirtió que la magnitud de la emergencia exige unir todas las capacidades disponibles.
“Necesitamos a la empresa privada para reconstruir entre todos a Colombia, porque esta patria la reconstruimos entre todos los colombianos”, afirmó De La Espriella durante una declaración a los medios.
El balance presentado por el jefe de Estado revela la dimensión de los daños. Según las cifras entregadas por el Gobierno, 127 edificios colapsaron, mientras que 65.841 viviendas presentan algún tipo de avería y otras 10.677 quedaron completamente destruidas.
La emergencia también golpeó de manera considerable la infraestructura esencial para la prestación de servicios públicos.
En el sector salud se reportan daños en 236 centros asistenciales, mientras que 2.136 instituciones educativas resultaron afectadas, comprometiendo la atención médica y el regreso a clases de miles de ciudadanos.
A esta lista se suman 1.168 centros comunitarios, 198 vías, 71 acueductos, 34 puentes vehiculares y 12 puentes peatonales que sufrieron daños como consecuencia del fuerte movimiento telúrico.
El sistema aeroportuario tampoco quedó al margen: cinco aeropuertos presentan afectaciones que deberán ser evaluadas y atendidas dentro de la estrategia de recuperación.
Ante este panorama, el Gobierno plantea una reconstrucción que no se limite a reparar lo destruido, sino que permita recuperar progresivamente la infraestructura y las condiciones de vida de las comunidades damnificadas.
El llamado a la empresa privada busca sumar recursos, capacidad logística, conocimiento técnico y herramientas para acelerar una tarea que representa uno de los mayores desafíos que enfrenta la nueva administración en sus primeros días.
La magnitud de las cifras deja claro que la reconstrucción será una tarea de largo plazo y requerirá coordinación entre el Gobierno Nacional, las administraciones territoriales, organismos de socorro, Fuerza Pública, empresas y ciudadanía.
El mensaje del presidente fue directo: la recuperación de las zonas devastadas no puede depender únicamente del Estado. La apuesta del Gobierno es movilizar al sector privado y a la sociedad en general para levantar nuevamente las regiones golpeadas por el terremoto.










