Por: Yasher Bolívar Pérez
La Vuelta a Colombia 2026 continúa su recorrido pese a la emergencia provocada por el fuerte terremoto que golpeó al país. Antes de la salida de la cuarta etapa, entre Neiva e Ibagué, los líderes y demás integrantes de la carrera participaron en un minuto de silencio en memoria de las víctimas. Sin embargo, poco después el pelotón inició una jornada de 196,9 kilómetros, decisión que ha generado cuestionamientos mientras los organismos de socorro atienden a las comunidades afectadas.
Las críticas aumentaron porque las próximas etapas atraviesan territorios que también registraron consecuencias por el movimiento telúrico. El recorrido contempla sectores del Tolima, Caldas, el Eje Cafetero y Antioquia, regiones donde las carreteras podrían resultar estratégicas para el traslado de ambulancias, rescatistas, personal médico y ayudas. El debate, por tanto, no se limita a detener o mantener la competencia, sino a determinar si la carrera puede avanzar sin interferir con las operaciones de emergencia.
La Federación Colombiana de Ciclismo sostiene que existen condiciones de seguridad para continuar y asegura que mantiene coordinación con autoridades locales, organismos de tránsito y entidades encargadas de la atención de la emergencia. La organización también advirtió que cada etapa será evaluada de manera permanente y que los recorridos podrían modificarse si las condiciones de movilidad o infraestructura lo requieren. Mientras el pelotón sigue avanzando, la tragedia mantiene abierta una pregunta inevitable: ¿hasta dónde debe llegar una competencia deportiva cuando las mismas vías pueden ser necesarias para atender una emergencia nacional?











