La salida de Gustavo Petro de la Casa de Nariño, luego de concluir su periodo presidencial, provocó una nueva ola de reacciones políticas, entre ellas la del expresidente Iván Duque, quien aprovechó la escena para lanzar una dura crítica contra la gestión de su sucesor.
Las imágenes de Petro abandonando la sede presidencial contrastaron con las de su llegada al poder en 2022, cuando asumió la Presidencia rodeado de una multitud y en medio de grandes expectativas entre sus seguidores.
Cuatro años después, su salida fue interpretada por distintos sectores políticos como una escena marcada por la ausencia de acompañantes y rápidamente comenzó a ser comparada con aquella multitudinaria llegada.
Duque se refirió precisamente a ese contraste y cuestionó el balance que, desde su perspectiva, deja la administración que terminó.
“Su estilo es destruir, por eso salió solo de la Casa de Nariño”, afirmó el exmandatario, en una declaración que rápidamente generó reacciones en redes sociales.
Para Duque, la imagen de Petro al abandonar la sede presidencial representa, según su interpretación, el desgaste político que habría experimentado el Gobierno durante los últimos cuatro años y el distanciamiento frente a diferentes sectores de la sociedad.
El expresidente también habló de una supuesta “soledad” y del “rechazo del pueblo colombiano” como elementos que, a su juicio, terminaron acompañando la salida de Petro del poder.
Las declaraciones vuelven a poner sobre la mesa la confrontación política entre ambos expresidentes, quienes han mantenido posiciones diametralmente opuestas frente al rumbo del país.
La escena de la salida de Petro, que inicialmente fue un momento protocolario del cambio de Gobierno, terminó convirtiéndose en un nuevo episodio del debate político nacional y en un símbolo utilizado por sus críticos para cuestionar el balance de su administración.
Mientras el nuevo Gobierno comienza su gestión, el legado de Petro seguirá siendo objeto de discusión entre sus seguidores y opositores, en un país marcado por profundas diferencias políticas tras cuatro años de un Gobierno que prometió transformar buena parte de las estructuras del Estado.










