El representante a la Cámara por el Partido Conservador en Santander, coronel (r) Guillermo Blanco, emitió una dura reflexión frente a la postura de diversos sectores políticos ante las recientes operaciones militares y los ataques perpetrados contra la Fuerza Pública en el país.
El congresista cuestionó lo que calificó como una “indignación selectiva” que sesga la percepción de los derechos humanos según el actor involucrado en el conflicto armado.
“Los derechos humanos no son selectivos”
Durante su intervención, el representante Blanco enfatizó el trato desigual que, a su juicio, reciben los integrantes de las Fuerzas Armadas frente a los miembros de las estructuras al margen de la ley:
Asimetría en las reacciones: “Cae un cabecilla criminal y aparecen voces preocupadas por sus derechos, cuestionando la operación y hasta la forma de comunicarla. Asesinan a un capitán y a un soldado del Ejército y el silencio de muchos es ensordecedor”, aseveró el parlamentario.
Dignificación de la vida militar: Blanco rechazó que la violencia contra la Fuerza Pública se asuma como un hecho rutinario: “No, señores. Ser soldado no significa que morir asesinado sea ‘parte del trabajo’. También tienen familia, hijos, padres y derechos humanos”, puntualizó.
Crítica a la postura garantista con el victimario: El congresista advirtió que la política de seguridad no puede depender de sectores que se conmueven más por las bajas de los grupos armados que por las víctimas civiles o por quienes defienden a la población aterrorizada, señalando que las garantías deben ser universales y no responder a sesgos ideológicos.
Debate sobre la empatía ideológica
La postura de Blanco reavivó la discusión pública en el escenario legislativo sobre el sesgo de sectores de izquierda que expresan reparos ante las acciones definitivas del Estado contra los grupos terroristas, mientras mantienen una actitud pasiva ante las bajas sufridas por los uniformados que velan por la seguridad del territorio nacional.










