El Real Madrid derrotó 4-1 al Leipzig este miércoles en el Santiago Bernabéu, sumó su tercera victoria consecutiva en la Liga de Campeones y quedó listo para afrontar el Clásico con buenas sensaciones, aunque volvió a dejar dudas en defensa.
Bernardo Silva, Arda Güler, Kylian Mbappé y Diomande marcaron para el conjunto blanco, que resolvió buena parte del compromiso en la segunda mitad. El triunfo también tuvo un momento especial para Bernardo Silva, quien celebró su primer gol con la camiseta madridista.
El equipo dirigido por José Mourinho afrontó el encuentro con algunas rotaciones, pese a la cercanía del duelo ante su eterno rival. La apuesta incluyó una inédita pareja en el mediocampo formada por Bernardo Silva y Eduardo Camavinga, mientras Federico Valverde actuó como lateral y Güler ocupó una posición más adelantada.
El Madrid encontró buena parte de sus opciones por la banda derecha. Antes del descanso, una combinación entre Güler y Mbappé permitió que Valverde llegara hasta el fondo y enviara un centro al área. El turco remató y, tras el rebote que dejó el arquero Vandevoordt, Bernardo Silva apareció para empujar el balón y abrir el marcador.
Tras el descanso, los locales ampliaron la ventaja con una jugada por el costado izquierdo. Vinícius Júnior habilitó a Jude Bellingham, quien centró para Mbappé. El francés conectó de cabeza y Güler, ubicado cerca de la línea de gol, terminó asegurando el 2-0.
Con la diferencia a su favor, el conjunto madrileño encontró más espacios ante un Leipzig que perdió fuerza en ataque. Mbappé se encargó de ampliar la cuenta y confirmó su protagonismo ofensivo en la recta previa a la gala del Balón de Oro.
El Madrid, sin embargo, volvió a quedarse sin el arco en cero. Gomis descontó para el equipo alemán en el tramo final, pero Diomande respondió con un golazo para establecer el 4-1 definitivo.
La victoria deja al Real Madrid con tres triunfos europeos consecutivos y le permite concentrarse en el Clásico. El resultado es alentador para los blancos, aunque el gol recibido vuelve a poner sobre la mesa una tarea pendiente: cerrar los partidos sin conceder oportunidades al rival.










