La medida está contemplada en la Resolución 101 120 de 2026 y busca incentivar el uso eficiente de la energía ante las previsiones relacionadas con un fuerte fenómeno de El Niño entre octubre y diciembre.
La regla es sencilla: para cada usuario se establecerá una meta de consumo tomando como referencia su promedio de los últimos 12 meses.
A partir de septiembre, si el consumo supera en más de un 10 % ese promedio, el usuario deberá asumir un cobro adicional por los kilovatios que excedan el límite establecido.
Por ejemplo, si el promedio de consumo de un hogar es de 100 kilovatios hora (kWh), podrá utilizar hasta 110 kWh sin que se genere el cobro adicional contemplado por la medida.
Pero si llega a consumir 111 kWh, el kilovatio que supere el límite estará sujeto al recargo correspondiente.
Para los usuarios de los estratos 1, 2 y 3, el recargo será del 30 % sobre el valor del kWh excedido. En los estratos 4, 5 y 6, el porcentaje será del 50 %.
Así, si el valor de referencia de un kilovatio fuera de $1.000, un usuario de estratos 1, 2 o 3 pagaría $1.300 por cada kWh que esté por encima del límite, mientras que en los estratos 4, 5 y 6 ese kilovatio tendría un valor de $1.500.
La clave está en no superar el 110 % del promedio individual.
Si un hogar tiene como promedio 100 kWh y consume exactamente 110 kWh, no tendría el cobro adicional por excedente. Si consigue reducir todavía más su consumo, podrá generar un ahorro reconocido dentro del programa.
Sin embargo, hay un detalle importante: ahorrar más del 10 % no significa que automáticamente aparecerá un descuento en la próxima factura.
La CREG explicó que los beneficios económicos se determinarán al finalizar el programa y dependerán de los recursos efectivamente recaudados mediante los cobros adicionales.
Esto significa que el dinero recaudado a los usuarios que superen su meta conformará una bolsa en cada mercado de comercialización. Posteriormente, esos recursos serán distribuidos entre los usuarios que hayan cumplido las condiciones para recibir el beneficio.
Al finalizar los seis meses, el comercializador calculará el ahorro acumulado y la meta individual de cada usuario. El beneficio será distribuido de acuerdo con el índice de ahorro reconocido.
El resultado se reflejará como un saldo a favor en la factura posterior a la terminación del programa.
Y si ese saldo supera el valor de una factura, el excedente no se pierde: continuará aplicándose en las facturas siguientes hasta que se agote el valor correspondiente.
También existe otra condición importante. Si en determinado mercado de comercialización no se recaudan recursos mediante los cobros adicionales, no habrá dinero disponible para distribuir, aunque existan usuarios que hayan conseguido reducir su consumo.
La medida deberá ser aplicada por las empresas comercializadoras y distribuidoras de energía que operan en el país. En la región Caribe, esto incluye a Air-e, que presta el servicio en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
El objetivo del esquema es incentivar a los usuarios a reducir el consumo durante los meses en los que las condiciones climáticas puedan aumentar la presión sobre el sistema energético.
El presidente Abelardo De La Espriella también se refirió a la medida y aseguró que su Gobierno trabaja para evitar que el impacto sea especialmente fuerte en las regiones más vulnerables.
“También buscamos evitar incrementos desbordados en el precio de la energía y proteger especialmente a las regiones más expuestas, como el Caribe y el Chocó”, afirmó el mandatario.
De La Espriella reconoció que algunos usuarios podrían enfrentar incrementos, pero sostuvo que el precio promedio nacional será inferior al que se habría registrado bajo el esquema anterior.
Por ahora, la recomendación para los usuarios es revisar sus facturas de los últimos 12 meses, identificar cuál ha sido su consumo promedio y utilizar esa cifra como referencia para saber cuánto pueden consumir sin superar el límite establecido.
En otras palabras, la factura de energía tendrá una nueva regla que premia el ahorro y castiga el exceso: reducir el consumo puede permitir acceder a un beneficio al final del programa, mientras que superar en más del 10 % el promedio individual puede generar un cobro adicional por los kilovatios excedidos.










