La determinación fue adoptada durante un consejo extraordinario de seguridad realizado este sábado en Ocaña, al que asistieron el gobernador de Norte de Santander, los principales comandantes de las Fuerzas Militares y altos mandos de la Policía.
El encuentro tuvo como eje central el fortalecimiento de las capacidades de la Fuerza Pública y la necesidad de mejorar la coordinación para responder a las acciones violentas de los grupos armados ilegales.
Uno de los anuncios de mayor relevancia es la reestructuración de la campaña Esparta, cuya sede quedará instalada en Ocaña. Desde este municipio se concentrarán capacidades militares y policiales para desarrollar operaciones contra las organizaciones armadas ilegales y aumentar la presencia institucional en zonas consideradas estratégicas.
Pero la nueva estrategia no estará enfocada únicamente en operaciones militares. Las autoridades también anunciaron un refuerzo al control de los corredores utilizados por los grupos armados para trasladar hombres, armas, explosivos y recursos derivados de actividades ilícitas.
Estos corredores, que conectan sectores del sur del Cesar con Ocaña y otras zonas del Catatumbo, serán objeto de una vigilancia reforzada para intentar bloquear la movilidad y capacidad logística de las estructuras ilegales.
La inteligencia será otro de los pilares de la nueva ofensiva. En Ocaña comenzará a operar el Centro Integrado de Inteligencia y Contrainteligencia Territorial (CICOT), diseñado para reunir y articular información proveniente de las Fuerzas Militares, la Policía y otros organismos de seguridad.
El objetivo será identificar con mayor anticipación posibles amenazas, establecer responsabilidades detrás de los ataques y entregar información que permita dirigir las operaciones contra objetivos específicos.
A la ofensiva también se le sumará el componente judicial. En el municipio entrará en funcionamiento el Centro de Integración Judicial Territorial (CIJUT), que buscará mejorar la coordinación entre los organismos de seguridad y la Fiscalía en los procesos de investigación y judicialización.
La apuesta será avanzar no solo contra quienes participan directamente en las acciones armadas, sino también contra las redes de apoyo que facilitan el funcionamiento de estas organizaciones en el territorio.
De esta manera, el Gobierno y las autoridades de Norte de Santander buscan darle un nuevo enfoque a la respuesta frente a la violencia en el Catatumbo, con Ocaña como centro de operaciones, inteligencia y articulación judicial.
El ataque contra El Trapiche dejó una nueva señal de alerta sobre la capacidad de los grupos armados para golpear a la Fuerza Pública. La respuesta anunciada ahora busca que Ocaña pase de ser un punto estratégico dentro del mapa regional a convertirse en uno de los principales centros de mando de la nueva ofensiva de seguridad en el Catatumbo.









