Una discusión entre dos hermanos terminó en tragedia en el barrio José Antonio Galán, en Barranquilla, y dejó una profunda herida en una familia. Semanas después del hecho, Jhon José Costa Dovale, reconocido árbitro del fútbol aficionado de la ciudad, decidió contar su versión de lo ocurrido y expresar públicamente su arrepentimiento.
El enfrentamiento se habría originado por una motocicleta. Según el relato entregado por Costa Dovale, la noche del pasado 2 de agosto regresó de su jornada laboral y encontró a su hermano, Fabián Costa Dovale, consumiendo bebidas alcohólicas cerca de su vivienda.
De acuerdo con su testimonio, Fabián le pidió prestada la motocicleta, pero ante la negativa se produjo una discusión que rápidamente pasó de los insultos a la agresión física.
Costa Dovale aseguró que intentó evitar la confrontación, pero la situación escaló cuando su hermano habría tomado un cuchillo y lo habría amenazado de muerte. En medio del forcejeo, ambos terminaron enfrentados por el arma blanca.
El árbitro resultó herido en la espalda, cerca de la columna, además de presentar lesiones en un hombro y una pierna. Durante el enfrentamiento, su hermano sufrió heridas de gravedad y posteriormente falleció en el lugar.
Jhon José fue trasladado a un centro asistencial, donde recibió atención médica y requirió una cirugía en la que le practicaron 31 puntos de sutura. Fue mientras permanecía en el centro médico cuando recibió la noticia de que su hermano había muerto.
“Me siento muy arrepentido, son cosas que no quise hacer. En ningún momento pensé que esto iba a llegar hasta allá”, manifestó el árbitro al recordar el episodio.
El caso tuvo además una definición en el ámbito judicial. De acuerdo con la información conocida, la Fiscalía no formuló imputación de cargos ni solicitó una medida de aseguramiento contra Costa Dovale. Tras la valoración de los elementos recopilados y los testimonios, se estableció que habría actuado bajo la figura de la legítima defensa.
Más allá del desenlace judicial, el hecho dejó al árbitro enfrentando las consecuencias emocionales de la muerte de su propio hermano.
“Le pido a Dios todos los días perdón; nunca pensé que esto fuera a llegar hasta allá”, expresó, al tiempo que hizo un llamado a las familias para evitar que las discusiones y diferencias terminen convirtiéndose en episodios de violencia.
La tragedia ocurrida en el barrio José Antonio Galán deja así una historia marcada por el dolor, el arrepentimiento y una advertencia sobre las consecuencias que puede tener una disputa familiar cuando pierde el control.









