Por: Yasher Bolívar Pérez
El frustrado intento del Real Madrid por incorporar a Rodrigo Hernández no modifica los planes de José Mourinho. Aunque el técnico portugués valoraba las condiciones del mediocampista español y veía con buenos ojos su llegada, su fichaje nunca fue considerado indispensable. El entrenador mantiene la confianza en la plantilla actual y considera que cuenta con suficientes argumentos para competir por los principales títulos de la temporada.
En este escenario, Bernardo Silva gana todavía más protagonismo dentro del proyecto. Mourinho contempla al portugués como una pieza para jugar en el centro del campo, donde podrá asociarse con futbolistas como Bellingham, Valverde y Tchouaméni y aportar creatividad y control. Para el técnico, la incorporación de Bernardo ya respondía a la necesidad de darle mayor jerarquía y variantes a la zona medular.
La decisión de Rodrigo de inclinarse por el Barcelona tampoco generó tensión entre Mourinho y la dirección deportiva. El entrenador respaldó el trabajo de José Ángel Sánchez y Juni Calafat durante todo el proceso, aunque en el club entendieron que no podían condicionar la planificación a un solo jugador. Con la llegada de nuevos refuerzos en camino, el portugués conserva la convicción de que tiene un grupo competitivo, con talento y experiencia para luchar por todos los objetivos.





