El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, ofreció disculpas por las imágenes que circularon en redes sociales durante el fin de semana, en las que aparece disfrutando de un espacio familiar en un resort de Santa Marta, mientras el país enfrenta las consecuencias del terremoto registrado el pasado 10 de agosto.
Beltrán reconoció que las fotografías pudieron resultar sensibles para quienes atraviesan momentos difíciles tras la emergencia y manifestó su comprensión frente al malestar generado.
“Yo entiendo el dolor que están viviendo muchas familias y por eso me disculpo si las imágenes fueron sensibles. Pero también quiero que comprendan mi naturaleza como padre”, afirmó el funcionario al término de una extensa reunión en Bogotá.
Sin embargo, el ministro dejó claro que no considera incompatible su responsabilidad como funcionario con la necesidad de compartir tiempo con su esposa e hijos. Durante su pronunciamiento insistió en defender su condición de padre y esposo, argumento que ya había expuesto tras la controversia generada por las imágenes.
“También quiero que comprendan mi naturaleza como padre”, reiteró Beltrán, quien aseguró que durante el fin de semana permaneció atento a los asuntos relacionados con la emergencia nacional.
Según explicó, parte del tiempo que aparece registrado en las fotografías estuvo pendiente de su teléfono para atender situaciones derivadas del terremoto y coordinar asuntos relacionados con la respuesta institucional.
“Ustedes vieron que estaba pegado al celular intentando atender y resolver los mismos temas que demanda este tiempo”, sostuvo.
Las explicaciones, sin embargo, no han frenado las críticas en redes sociales. Algunos ciudadanos cuestionaron que mientras miles de personas permanecen en albergues, buscan familiares desaparecidos o intentan recuperar sus viviendas, integrantes de los equipos de emergencia, organismos de socorro y voluntarios han tenido que apartarse temporalmente de sus familias para participar en las labores de atención y rescate.
La polémica se conoce precisamente cuando el Ministerio de Vivienda trabaja en la búsqueda de soluciones para las familias que perdieron sus casas o sufrieron graves daños en sus inmuebles.
Este martes, Beltrán encabezó en Bogotá una reunión con representantes del sector de la construcción para comenzar a definir alternativas habitacionales dirigidas a las comunidades afectadas por la tragedia.
El desafío es de grandes proporciones. De acuerdo con el más reciente balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, 134.124 viviendas presentan algún tipo de afectación, mientras que otras 29.548 fueron destruidas.
A esto se suman 5.808 edificaciones averiadas y 277 estructuras que colapsaron completamente como consecuencia del movimiento telúrico y sus efectos.
En medio de este panorama, la discusión sobre el viaje del ministro ha adquirido una dimensión política y social que trasciende las imágenes difundidas en redes. Beltrán busca ahora concentrar la atención en la respuesta habitacional para las comunidades damnificadas, mientras continúa defendiendo que su papel como padre no debe ser entendido como una falta de compromiso con las responsabilidades que tiene al frente del Ministerio de Vivienda.
La presión sobre el funcionario podría aumentar en los próximos días, especialmente a medida que avance la reconstrucción y miles de familias comiencen a exigir respuestas concretas sobre dónde y cuándo podrán volver a tener un techo seguro.










