Su llegada al cargo tiene un elemento particular: Rodríguez Aparicio había pasado a la reserva activa meses atrás, durante el gobierno de Gustavo Petro, y ahora fue llamado nuevamente al servicio por decisión del nuevo mandatario.
Rodríguez Aparicio adelantó su bachillerato en el Instituto Nacional de Comercio de Bucaramanga, donde se graduó en 1987 y es recordado por sus antiguos compañeros como un destacado estudiante y deportista. Poco después ingresó al servicio militar obligatorio en el Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate N.º 2, con sede en Barranquilla, iniciando una carrera que lo llevaría a ocupar importantes posiciones dentro del Ejército. Entre sus responsabilidades estuvo el comando del Grupo de Caballería N.º 16 Guías del Casanare, la Fuerza de Tarea Sumapaz y la Séptima Brigada, además de desempeñarse como segundo comandante del Ejército Nacional y subjefe de Operaciones del Comando General de las Fuerzas Militares.
Su salida del servicio activo, reportada meses atrás, estuvo rodeada de versiones sobre posibles diferencias con sectores del anterior Gobierno. De acuerdo con información conocida en ese momento, declaraciones realizadas por el oficial en el Meta sobre las presiones de grupos armados ilegales y procesos de carnetización de comunidades habrían generado inconformidad dentro de la administración Petro. Ahora, su regreso a la institución y su designación como máximo jefe militar marcan un giro en la conducción de las Fuerzas Militares, en momentos en que el Gobierno de De la Espriella ha planteado como una de sus prioridades el fortalecimiento de la seguridad y la ofensiva contra las estructuras armadas ilegales.










