En el marco de las operaciones militares ordenadas por el presidente Abelardo De La Espriella durante sus primeras tres semanas de mandato, la Fuerza Pública reportó la neutralización de cuatro cabecillas de alto perfil pertenecientes a distintas facciones de las disidencias de las FARC en las regiones de la Amazonía y la Costa Pacífica.
Las acciones tácticas y de bombardeo se han concentrado contra estructuras vinculadas al Estado Mayor Central (EMC) y al Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF).
Los cuatro cabecillas dados de baja
1. Juan Antonio Agudelo Salazar, alias ‘Urías Perdomo’: Líder del frente Rodrigo Cadete y hombre de confianza de Alexánder Díaz Mendoza (‘Calarcá’). Fue neutralizado el 27 de agosto durante la Operación Amón en la selva de El Retorno (Nariño). Registraba antecedentes por su presencia en la polémica caravana de la UNP interceptada en Antioquia en 2024 y sobre él pesaba una recompensa de $400 millones.
2. Alias ‘el Tigre’ o ‘el Pintado’: Principal cabecilla de la estructura Carolina Ramírez del EMC y hombre cercano a ‘Iván Mordisco’. Murió en zona rural de Miraflores (Guaviare) durante la Operación Azarías. Era requerido por Interpol y señalado por acciones terroristas en Guaviare, Amazonas, Putumayo y Caquetá, además de promover el reclutamiento forzado de menores.
3. Alias ‘Felipe’ o ‘Arcadio’: Cabecilla de la compañía Rodrigo Arias de la columna móvil Ricardo Velásquez (frente Jaime Martínez del EMC). Fue dado de baja el 30 de agosto en Dagua (Valle del Cauca). Se le atribuyen atentados con drones explosivos contra estaciones de Policía, ataques al Ejército en El Danubio, la quema de vehículos y la instalación de explosivos en la vía Cali–Buenaventura.
4. Duván Ramiro Castillo Cortés, alias ‘Max Max’: Jefe de explosivistas del bloque Occidental Jacobo Arenas del EMC. Fue abatido por un tirador de alta precisión el 12 de agosto en Jamundí (Valle del Cauca). Por él se ofrecía una recompensa de $500 millones al ser el directo responsable del atentado con bomba en la vía Panamericana (Cajibío), que dejó 21 civiles muertos y 38 heridos.
Tras las operaciones, el mandatario nacional ratificó la línea ofensiva del Ejecutivo: «Voy por todos. No habrá lugar donde puedan esconderse de la justicia y de nuestra Fuerza Pública. Quien atente contra la vida y la seguridad de los colombianos tendrá que responder».









