Iris Marín calificó de “excesiva” la presencia policial durante el plantón en Bogotá, que terminó en enfrentamientos entre uniformados y manifestantes. La controversia surgió tras la decisión del Gobierno de retirar varias piezas de la colección.
La presencia del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) en las inmediaciones del Museo Nacional de Colombia quedó bajo cuestionamiento después de los enfrentamientos registrados durante una manifestación contra el retiro de varias obras de la colección.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, consideró excesivo el despliegue policial y advirtió que la presencia de equipos antidisturbios, incluido un vehículo lanzagua que terminó siendo utilizado durante los disturbios, podía aumentar la tensión en una protesta de carácter político.
Según la funcionaria, alrededor de 500 personas participaron en el plantón para expresar su desacuerdo con las decisiones del Gobierno. Marín sostuvo que los asistentes ejercían legítimamente su derecho a manifestarse y pidió a las autoridades respetar las garantías constitucionales de quienes participan en protestas pacíficas.
La defensora también cuestionó la proporcionalidad del dispositivo de seguridad y señaló que la proximidad de este tipo de equipos puede contribuir a una escalada de las confrontaciones.

¿Por qué protestaron frente al Museo Nacional?
La manifestación fue convocada después de que el Gobierno ordenara retirar distintas piezas que abordaban episodios de violencia política en Colombia y asuntos relacionados con la diversidad sexual.
Entre las obras mencionadas se encuentran representaciones del asesinato de Carlos Pizarro Leongómez, dirigente de la Alianza Democrática M-19, y Bernardo Jaramillo Ossa, candidato presidencial de la Unión Patriótica. Pizarro fue asesinado en 1990, después de la desmovilización del M-19 y su reincorporación a la vida política.
También fueron objeto de controversia piezas relacionadas con la comunidad LGBTI. La decisión de retirar estas obras abrió una discusión sobre los criterios utilizados para seleccionar y exhibir contenidos en el museo, así como sobre la interpretación de episodios sensibles de la historia nacional.
El Gobierno defendió la medida dentro de su discurso sobre la llamada “batalla cultural” y la lucha contra el terrorismo. Los manifestantes, por su parte, expresaron su rechazo a la decisión mediante el plantón.
La obstrucción de vías no justifica automáticamente la intervención
Marín recordó que la jurisprudencia de la Corte Constitucional ha establecido que las afectaciones a la movilidad pueden presentarse durante el ejercicio del derecho a la protesta y que esa circunstancia, por sí sola, no elimina su carácter pacífico.
La funcionaria pidió a las autoridades buscar alternativas para gestionar el tránsito y evitar intervenciones desproporcionadas cuando se desarrollen manifestaciones ciudadanas.
La controversia deja dos asuntos sobre la mesa: el alcance de las decisiones gubernamentales sobre las colecciones del Museo Nacional y los criterios que deben aplicar las autoridades para intervenir durante una protesta.
La Defensoría insistió en que la actuación de la Fuerza Pública debe respetar el derecho a la reunión y la expresión pública, mientras que cualquier evaluación sobre lo ocurrido deberá considerar las circunstancias concretas de los enfrentamientos y el uso de los dispositivos antidisturbios.









