El presidente ordenó reforzar la presencia del Ejército y la Policía en la capital de Norte de Santander. La operación Esparta y el Bloque Operacional de Seguridad Urbana comenzarán el 3 de noviembre, mientras sigue vigente una recompensa de $50 millones por información sobre el atentado con explosivos.
La crisis de seguridad en Cúcuta llevó al presidente Abelardo de la Espriella a ordenar la militarización temporal e inmediata de la ciudad, con el propósito de recuperar el control territorial y enfrentar a las estructuras criminales que operan en la región.
La instrucción incluye un despliegue reforzado del Ejército en coordinación con la Policía Nacional y operaciones sostenidas bajo la dirección del ministro de Defensa, el general en retiro Jorge Mora, quien deberá presentar resultados verificables.
Dos hechos violentos que encendieron las alarmas
La decisión presidencial se produce después de una semana marcada por graves episodios de violencia en Cúcuta.
El primero fue el asesinato de Miguel Armando Castellanos, exsecretario de Gobierno de la ciudad y precandidato a la Alcaldía, ocurrido el lunes 26 de octubre en el Anillo Vial Occidental, sector de El Pórtico.
Al día siguiente, una explosión cerca del puente internacional Francisco de Paula Santander, en el sector de El Escobal, dejó ocho personas heridas, entre ellas cuatro policías.
Operaciones especiales desde el 3 de noviembre
El Gobierno anunció dos dispositivos para enfrentar las estructuras criminales:
Campaña Esparta: estrategia militar y policial contra las organizaciones responsables de los hechos violentos.
BOSUR: Bloque Operacional de Seguridad Urbana, encargado de reforzar las acciones de seguridad en la ciudad.
Las operaciones comenzarán el martes 3 de noviembre y buscarán perseguir a los responsables de los ataques, afectar las finanzas de las organizaciones criminales y avanzar en su desarticulación.
El presidente también anunció que viajará a Cúcuta la próxima semana para supervisar personalmente el cumplimiento de las órdenes y exigir resultados a la Fuerza Pública.
La militarización tendrá carácter temporal y se mantendrá mientras se logra estabilizar el orden público en la capital nortesantandereana.










