Las lluvias favorecen la aparición de criaderos y aumentan la preocupación en los barrios. El departamento reportó 3.124 casos notificados de dengue hasta la semana epidemiológica 38.
La presencia de mosquitos en distintos sectores de Barranquilla vuelve a encender las alertas sanitarias, en momentos en que el Atlántico acumula 3.124 casos notificados de dengue, según el balance correspondiente a la semana epidemiológica 38.
Las lluvias de los últimos meses y la acumulación de agua en patios, terrazas, recipientes y depósitos domésticos crean condiciones favorables para la reproducción de los insectos. La situación plantea un reto para las autoridades de salud y las comunidades, que deben reforzar las medidas de prevención durante la segunda temporada lluviosa del año.
Sin embargo, la cantidad de mosquitos que se observa en las calles y viviendas no significa que todos transmitan dengue. Identificar las diferencias entre las especies resulta fundamental para orientar las acciones de control.
Dos tipos de mosquitos, riesgos diferentes
En Barranquilla circulan mosquitos del género Culex, asociados con picaduras molestas que suelen sentirse durante la noche. Estas especies no son las responsables de transmitir el dengue, aunque algunos mosquitos de este género pueden transmitir otras enfermedades.
El principal vector del dengue en Colombia es el Aedes aegypti, que también puede transmitir zika y chikunguña. Se reconoce por las marcas blancas en sus patas y por su actividad de picadura, que ocurre principalmente durante el día.
Este mosquito encuentra condiciones propicias para reproducirse en recipientes que acumulan agua limpia, como tanques destapados, albercas, baldes, botellas y llantas abandonadas.
Por esa razón, las acciones de prevención deben concentrarse en eliminar los criaderos y evitar que el agua permanezca acumulada durante varios días.
Más de 3.100 casos notificados en el departamento
La cifra de 3.124 casos notificados de dengue en el Atlántico mantiene la atención sobre la evolución de la enfermedad y la necesidad de fortalecer las medidas preventivas.
El dato corresponde al corte de la semana epidemiológica 38. Para conocer la situación más reciente es necesario consultar los siguientes boletines oficiales, pues el número de casos puede cambiar con la actualización de los registros.
La vigilancia también debe considerar la gravedad de los pacientes, las hospitalizaciones y las posibles complicaciones. El total de notificaciones, por sí solo, no permite establecer cuántas personas presentan cuadros graves ni determinar si la enfermedad está aumentando en todos los municipios.
Las medidas que pueden marcar la diferencia
Las autoridades sanitarias recomiendan revisar periódicamente los espacios domésticos y eliminar cualquier objeto que pueda convertirse en un criadero.
Las principales acciones son lavar y cepillar semanalmente las paredes de tanques y albercas, mantener tapados los depósitos de agua, retirar recipientes inservibles y cambiar con frecuencia el agua de los elementos que deban conservarla.
También se aconseja utilizar repelente de acuerdo con las instrucciones del fabricante, instalar mallas en puertas y ventanas y emplear toldillos cuando sea necesario.
La fumigación puede ayudar a controlar mosquitos adultos en determinadas circunstancias, pero no elimina por sí sola los huevos y las larvas que permanecen en los criaderos. Por eso, las intervenciones deben complementarse con la limpieza de los espacios donde se reproduce el vector.
Síntomas que no deben ignorarse
La fiebre acompañada de dolor de cabeza, molestias detrás de los ojos, dolores musculares o sarpullido puede estar relacionada con el dengue y requiere valoración médica.
Si aparecen dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, dificultad para respirar o decaimiento marcado, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencias.
Mientras se descarta la enfermedad, es importante evitar la automedicación con aspirina o ibuprofeno, debido al riesgo de sangrado asociado al dengue.
El reto para Barranquilla y los demás municipios del Atlántico es contener la reproducción del mosquito transmisor y evitar complicaciones entre las personas infectadas. La eliminación de aguas acumuladas y la detección temprana de los síntomas siguen siendo medidas esenciales para reducir el riesgo sanitario.










