El exprocurador General de la Nación llega al gabinete tras la salida de Rodrigo Lara. Tendrá entre sus principales retos recomponer las relaciones con el Congreso y conseguir los votos necesarios para sacar adelante la reforma tributaria y el proyecto de ajuste fiscal del Gobierno.
El presidente de la República, Abelardo De La Espriella, posesionó este miércoles 4 de noviembre a Alejandro Ordóñez como nuevo ministro del Interior, en medio de un momento decisivo para la agenda legislativa del Gobierno nacional.
Ordóñez asume la cartera política después de la salida de Rodrigo Lara, quien permaneció 76 días en el cargo. Su llegada se produce cuando el Ejecutivo necesita asegurar mayorías en el Congreso para avanzar con sus principales iniciativas económicas, entre ellas la reforma tributaria y la Ley de Rescate Fiscal.
El nuevo ministro tendrá la responsabilidad de encabezar las relaciones entre el Gobierno y las diferentes bancadas del Legislativo, negociar acuerdos políticos y buscar consensos alrededor de proyectos que han generado posiciones divididas entre los congresistas.

Un nombramiento en medio de la tensión legislativa
Uno de los primeros desafíos de Ordóñez será acercar al Gobierno a los partidos que han expresado reparos frente a la agenda económica. El Partido Conservador, por ejemplo, mantiene bajo revisión su respaldo a la Ley de Rescate y ha planteado observaciones sobre los cambios al IVA y las contribuciones al sistema de salud.
En ese escenario, la capacidad de negociación del Ministerio del Interior será determinante para evitar que las diferencias políticas terminen bloqueando las iniciativas del Ejecutivo.
El regreso de Alejandro Ordóñez al primer plano político
Alejandro Ordóñez fue procurador general de la Nación entre 2009 y 2016. Durante su trayectoria también ocupó cargos en la Rama Judicial y se convirtió en una de las figuras más reconocidas del sector conservador colombiano.
Su gestión como jefe del Ministerio Público estuvo acompañada de controversias políticas y decisiones que generaron fuertes debates nacionales, especialmente por sus posiciones frente a asuntos sociales, religiosos y de derechos individuales.
Ahora, desde el Ministerio del Interior, tendrá que asumir la interlocución con los partidos políticos, el Congreso, las autoridades territoriales y los distintos sectores sociales.
Su principal prueba será convertir el respaldo político que espera construir el Gobierno en mayorías efectivas para aprobar las reformas que hacen parte de su programa.










