Wilder Molina Colina, colaborador.
Dirigir una institución como Junior, no es fácil. El técnico que lo haga, debe tener argumentos y nombre, de lo contrario si no está preparado, no va a pasar nada al frente del club barranquillero.
Sebastián Viera, excelente guardameta en Junior y capitán, sin graduarse y sin experiencia, no podía ser. Los directivos del club rojiblanco, quisieron ayudarlo, pero debieron hacerlo con las categorías menores, estudiar y titularse.
La improvisación no te perdona, te lleva al fracaso como acaba de acontecer en el presente campeonato.
Pasó Junior de bicampeón, a ser uno de los peores clubes de la temporada. En los últimos lugares de la tabla y con un pésimo esquema de juego, sin claridad y argumentos para quedarse entre los ocho primeros del balompié colombiano.
Sin un buen orientador y con jugadores que habían cumplido su ciclo en esa divisa, que perdió imágen y no pudo conseguir el objetivo.
La reestructuración en el equipo Junior, tiene que ser grande, comenzando por un buen técnico y elegir un nuevo plantel, con futbolistas comprometidos, que sientan la camiseta, entrega total en la cancha, excelente nivel técnico y buen fútbol.










