La Universidad Autónoma del Caribe atraviesa una compleja coyuntura económica marcada por deudas acumuladas, retrasos salariales de entre una y tres quincenas para el cuerpo docente y administrativo, y un profundo debate sobre las decisiones de gestión que agravaron las arcas de la alma máter.
El panorama se da tras la restitución de Jorge Senior Martínez como rector de la institución —luego de que un juez de segunda instancia revocara un fallo previo relacionado con Silvia Gette—, asumiendo el reto de sanear la nómina y estabilizar el funcionamiento universitario.
Radiografía de las dificultades económicas y visiones del conflicto
Rezago salarial por lotes: Los desembolsos se han realizado por grupos de trabajadores. Mientras a parte del personal se le adeuda una quincena, otros sectores docentes denuncian que aún se les deben hasta dos o tres quincenas pendientes.
Descalce de recaudo y cartera pendiente: Desde la perspectiva docente, se señala que la crisis responde a un desfase histórico entre el ingreso de recursos y el pago de nómina, agravado por retrasos en los giros del Icetex, créditos educativos y convenios no cobrados a tiempo en diversos municipios.
Cuestionamientos sindicales a la gestión previa: Sindicatos y profesores de tiempo completo denuncian que administraciones anteriores incrementaron los gastos de nómina en cerca de $250 millones de pesos tras contratar a más de 50 personas (a término indefinido y OPS), coincidiendo con una baja en el volumen de matriculados.
Petición formal a Mineducación: Las organizaciones sindicales urgieron al Ministerio de Educación Nacional a entregar un diagnóstico financiero oficial y definir una hoja de ruta de recuperación institucional para garantizar la sostenibilidad académica y laboral de la universidad.










